El ejército libio disparó el lunes con artillería a las fuerzas rebeldes que trataban de avanzar hacia el oeste desde su bastión clave en Misrata, el principal puerto del país, mientras el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania realizó una visita sorpresa a la capital de facto de los rebeldes.

El ministro alemán Guido Westerwelle se reunió con el Consejo Nacional de Transición para profundizar las relaciones de su gobierno con los rebeldes y su gobierno incipiente.

En caso de que los alemanes reconozcan al Consejo como el poder legítimo de Libia, los rebeldes que se alzaron hace cuatro meses se anotarían otra victoria diplomática en sus intentos por poner fin al régimen de 40 años de Moamar Gadafi.

Alemania se negó a participar en la ofensiva aérea de la OTAN sobre Libia y también se abstuvo de apoyar la zona de exclusión aérea en el país del norte de Africa rico en petróleo.

Los rebeldes aseguran que han roto el aislamiento de Misrata, el principal puerto del país, y que controlan aproximadamente la tercera parte de Libia.

También afirman haber tomado partes del centro petrolero de Zawiya, en la costa oeste. Esa ciudad portuaria está a 30 kilómetros (18 millas) al oeste de Trípoli y controlarla significaría un premio estratégico que los pondría a distancia de ataque de la capital. Controlar esa ciudad también cortaría una de las últimas rutas de suministro de Gadafi procedentes de Túnez.

Pese a las afirmaciones rebeldes, el portavoz del gobierno Ibrahim Moussa dijo el domingo que las fuerzas de Gadafi han repelido a los atacantes. Reporteros escoltados por representantes del gobierno para visitar Zawiya vieron calles con fuerzas de seguridad y la bandera nacional verde ondeando sobre una plaza central.

Los insurgentes, por su parte, afirmaron que un comandante de alto rango de Gadafi fue herido gravemente en los combates.

"El reporteo ilusionado de algunos periodistas, de que los rebeldes están ganando poder y controlando otras áreas es incorrecto", dijo.

El lunes, cerca de Misrata, un reportero de The Associated Press que acompaña a las tropas rebeldes dijo que los insurgentes habían avanzado unos tres kilómetros (cerca de dos millas) más hacia el oeste, en territorio que estaba en poder del gobierno en la costa del Mediterráneo.

Un comandante rebelde dijo que sus fuerzas, con armas decomisadas en arsenales del gobierno y otras recibidas en Bengasi, tenían previsto llegar el martes a la siguiente ciudad de importancia al oeste: Zlitan.