El expresidente Alberto Fujimori no desaparece de la palestra política: su hija Keiko acaba de perder las elecciones presidenciales, pero desde su entorno surgen voces para indultar al padre ante su última hospitalización.

Condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad y corrupción, Fujimori entró en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas (especializado en afecciones cancerosas) el pasado jueves tras presentar un irregular sangrado en la boca procedente, al parecer, de anteriores quistes en la lengua.

Su médico, Alejandro Aguinaga, congresista además de la bancada fujimorista, aseguró que su estado de salud es preocupante porque Fujimori ha perdido 15 kilos de peso, pero las pruebas para conocer si se ha reproducido una lesión cancerígena no se conocerán hasta mañana.

El viernes un congresista de la bancada oficialista, José Vargas, se pronunció sin ambages por el indulto: "El presidente (Alan) García podría darle un indulto, pues la dignidad de la persona humana está por encima de toda consideración".

García ni negó ni afirmó: ese mismo día se refirió a las palabras de su correligionario en estos términos: "Es una opinión muy personal del congresista (José) Vargas, que tiene absoluto derecho y libertad para expresar sus deseos y opiniones".

El indulto en Perú es potestad exclusiva del Presidente; puede ser solicitado por el reo, un familiar o alguien cercano, y no es recurrible ante ninguna instancia judicial.

Keiko Fujimori, que durante la campaña electoral llegó a jurar que no indultaría a su padre en caso de ser elegida, guarda ahora un prudente silencio, pero personas de su entorno ya han recogido las palabras de Vargas.

Así, Rafael Rey, candidato a vicepresidente con Keiko, dijo ayer tajante tras visitar al reo en el hospital: "Si yo fuera presidente, lo indultaría de inmediato, por una cuestión de justicia, por una cuestión de humanidad, (pues) se encuentra realmente muy mal".

Para el abogado Carlos Rivera, que representó a la parte civil en el juicio contra Alberto Fujimori, el indulto sería improcedente desde el punto de vista humanitario porque "no es un caso de gravedad extrema, ya que él, si bien tiene indicios de cáncer, se puede valer por sí mismo".

Rivera resaltó además que el indulto tampoco podría justificarse legalmente, pues la sentencia que lo condenó por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta prohíbe expresamente la aplicación de ese beneficio, como lo prohíbe también la Corte Interamericana de Derechos Humanos para los delitos de lesa humanidad.

"En el caso de que Alan García se lo otorgue, significaría una grave violación y desconocimiento del estado peruano en materia de derechos humanos", dijo Rivera a Efe.

El caso del indulto ocupa hoy abundantes artículos en la prensa peruana, muy distintos según su tendencia: aquellos diarios que apoyaron a Keiko Fujimori inciden en la gravedad de su padre, mientras que los que apoyaron al presidente electo, Ollanta Humala, ven una serie de manejos políticos tras el eventual indulto.

El columnista Augusto Álvarez Rodrich, del diario La República, escribe que "el (caso) de Fujimori es un escándalo, pues constituye el pago final a una componenda política que permitió al Apra (partido de Alan García) gobernar con el apoyo fujimorista a cambio de esta gracia presidencial".

Por su parte, el diario Expreso asegura que está en marcha una recogida de firmas entre los simpatizantes fujimoristas para reclamar la excarcelación del expresidente, y anuncia una concentración de estos simpatizantes en la misma Plaza de Armas para reclamar al presidente García la concesión del polémico indulto.