Estados Unidos condenó hoy en los términos "más firmes" la violencia en Siria y pidió al presidente Bachar al Asad que se comprometa con el diálogo para hacer una transición pacífica o de lo contrario "se haga a un lado".

"Pedimos al presidente Asad el cese de la violencia. Condenamos en los términos más firmes la violencia perpetrada contra los sirios", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

El portavoz señaló a bordo del Air Force One que al igual que han hecho en otros países "pedimos a los líderes que se comprometan en un diálogo político y sin violencia".

Carney subrayó que el presidente estadounidense, Barack Obama, "ha dejado claro" que el presidente Asad tiene que comprometerse con el "diálogo político" necesario para la "transición hacia la libertad política".

"Si el presidente Asad no lleva a cabo esa transición, entonces debería hacerse a un lado", enfatizó.

Desde mediados de marzo, miles de sirios piden reformas políticas y la caída del régimen de Asad, quien acusa a grupos armados terroristas y a una gran conspiración internacional de estar detrás de las protestas, que han sido duramente reprimidas.

El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, calificó hoy la situación en Siria de peligrosa y preocupante, mientras la ONU alertó de la "creciente salida de refugiados sirios" ante la continua represión gubernamental.

Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU sigue sin lograr el apoyo necesario de todos sus miembros para adoptar una resolución que sólo condena la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad sirias y que ni siquiera contempla sanciones a Damasco.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informa en su página web que desde comenzaron las protestas 1.233 civiles y 333 militares y policías han muerto como consecuencia de la represión de las protestas, extendidas por todo el país.