Los conservadores portugueses, que ganaron las elecciones del pasado día 6 al gobernante Partido Socialista, tienen muy avanzada la negociación para formar un Ejecutivo con mayoría absoluta abierta la semana pasada con los democristianos.

Fuentes políticas y varios medios lusos coincidieron hoy en asegurar que el próximo Gobierno portugués puede estar cerrado en pocos días con una reducción de ministros, aunque no de carteras, que dejaría los actuales 15 en un mínimo de 10.

El presidente de Portugal, el conservador Aníbal Cavaco Silva, encargó al día siguiente de las elecciones la formación de un Gobierno con la mayor rapidez posible, ante la crisis que vive el país, a Pedro Passos Coelho, líder de su partido, el Social Demócrata (PSD, centro-derecha)

Cavaco consideró posible este fin de semana que el Gobierno tome posesión a tiempo para que el nuevo primer ministro asista a la cumbre europea del próximo día 23.

El jefe de Estado abre mañana martes las consultas con los demás partidos políticos, aunque ya dio por sentado, la semana pasada, que el encargo está cerrado con el PSD por su victoria electoral.

Cavaco se reunirá primero con los tres partidos marxistas lusos con presencia parlamentaria, el Bloque de Izquierda, los Verdes y el Partido Comunista, que la semana pasada consideró inconstitucional que el jefe de Estado encargara la formación de Gobierno sin haber consultado a todas las fuerzas políticas.

Tras oír a la extrema izquierda, Cavaco recibirá el miércoles al Partido Socialista (PS) -que lleva seis años en el poder- al PSD y a la tercera fuerza del país, el Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP), que entrará al Ejecutivo y le garantizará la mayoría absoluta.

El PSD y el CDS-PP ultiman ahora su acuerdo programático para los cuatro años de legislatura, que quieren afrontar con una nueva alianza entre ambas organizaciones unidas por candidaturas comunes y Gobiernos compartidos en otras ocasiones.

En las filas socialistas se ha abierto, entretanto, la precampaña electoral para suceder al primer ministro en funciones, José Sócrates, como secretario del partido.

Tras la derrota electoral, Sócrates anunció que se retiraba de la política activa y el diputado socialista Antonio José Seguro y el líder parlamentario del partido, Francisco Assis, son los candidatos a reemplazarlo en los comicios internos de julio.

Según el recuento de los medios lusos, Seguro cuenta con mayor apoyo de base y duplica en adhesiones -de un total de 21 federaciones socialistas- las que respaldan a Assis.

Pero el líder parlamentario, más próximo a Sócrates, ha logrado el apoyo de figuras relevantes del partido como el alcalde de Lisboa, Antonio Costa, el político socialista con mayor respaldo electoral.

Tanto Seguro como Assis se han declarado favorables a una renovación del socialismo que muestre caras nuevas en un partido desgastado por la gestión de la más grave crisis económica que recuerdan los portugueses.

Sócrates pidió el rescate financiero de Portugal en abril tras verse obligado a renunciar ante el rechazo parlamentario a su plan de ajustes económicos.

Los socialistas tuvieron que negociar las duras condiciones exigidas por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conceder a Lisboa un préstamo de 78.000 millones de euros, y sus líderes admiten que no pueden dejar de apoyar su ejecución en los próximos tres años.

Tanto la futura oposición socialista como los conservadores que negocian la formación de Gobierno reconocen que el margen de maniobra dentro y fuera del Ejecutivo será pequeño ante el duro programa de austeridad y reformas que espera a Portugal en esta legislatura.