El volcán Cordón Caulle empezó a botar cenizas en localidades pobladas chilenas, por primera vez desde que entró en erupción hace 10 días, luego que en los días previos el polvo afectara seriamente a ciudades de la Patagonia argentina.

La erupción volcánica se ha estabilizado los últimos días, según los expertos, lo cual no significa que vaya a cesar, ya que podría incrementarse de nuevo.

Enrique Valdivieso, director del Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomín, dijo a la Associated Press que "no sabemos si este cambio es para parar o tener un segundo rebrote y una segunda actividad más agresiva".

Explicó que no se puede predecir qué sucederá en los próximos días porque, "la inestabilidad está marcada por períodos de baja sismicidad y alta sismicidad"

Los últimos días se han registrado entre cinco y seis sismos por hora, mientras que al comienzo de la erupción, el 4 de junio, llegaron a entre 230 y 240 por hora.

El lunes una fina ceniza empezó a caer sobre sectores poblados chilenos, como el valle Riñinahue. Valdivieso dijo que al ser más fino el polvillo, "se mantiene volando en el sector, lo que significa que va a caer en el territorio nacional".

Desde el comienzo de la erupción del Cordón Caulle, unos 1.000 kilómetros al sur de Santiago, la mayor parte de la ceniza cayó en ciudades fronterizas de la Patagonia argentina, y luego llegó incluso a Buenos Aires.

El fin de semana y el lunes provocó suspensión de vuelos comerciales en Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Nueva Zelanda y Australia.

Valdivieso, que acababa se sobrevolar el volcán, dijo que al ser más fina la ceniza, esperaban que no fuera transportada por el viento a Argentina.

Los poblados locales sobre los que está cayendo el polvillo fueron evacuados por las autoridades, debido a que, además, corren riesgo de avalanchas. En las áreas habitadas personal del ejército empezó a repartir mascarillas.

En Riñinahue, en Los Ríos, la ceniza era visible en los techos y ventanas de vehículos.

El domingo unas 120 personas fueron autorizadas a regresar a sus hogares, y más de 300 siguen en albergues. Los evacuados bordean los 4.000, la mayoría se fueron a casas de familiares o amigos.

El experto dijo que "las cenizas siempre son dañinas para la salud humanas", y respecto a los animales, dijo que "no debieran tener problemas".

En las regiones afectadas, Los Ríos y Los Lagos, hay unas 9.000 cabezas de ganado.