La Asociación Madres de Plaza de Mayo de Argentina se presentará como querellante en la causa abierta contra el exapoderado de la institución Sergio Schoklender, investigado por presunto lavado de dinero, informó hoy la prensa local.

El abogado de la asociación, Eduardo Barcesat, solicitará este lunes al juez del caso, Norberto Oyarbide, que la organización sea admitida como parte querellante en la causa por considerarse "perjudicada" por las supuestas maniobras fraudulentas de Schoklender y otros exintegrantes de la institución humanitaria también investigados por la Justicia.

"Las Madres han sido defraudadas y traicionadas", afirmó Barcesat en declaraciones publicadas hoy por el diario Tiempo Argentino.

La agrupación de Madres de Plaza de Mayo, que conduce Hebe de Bonafini, pedirá además al juez que Sergio Schoklender y su hermano Pablo, también exmiembro de la asociación, sean procesados por los delitos de asociación ilícita, defraudación por administración fraudulenta y falsedad ideológica.

El escándalo estalló hace unas semanas cuando Sergio Schoklender renunció a su cargo de apoderado de la Asociación Madres de Plaza de Mayo por desacuerdos internos en el manejo de los fondos para la construcción de viviendas populares, financiada con millonarios aportes del Estado argentino.

La Justicia ha prohibido la salida de Argentina a Schoklender, mientras la prensa revela cada día nuevos capítulos sobre el abultado patrimonio que se le atribuye al abogado y que incluye un avión, yates, autos de lujo y varias propiedades.

Tras el estallido del escándalo, Bonafini ha tachado a los Schoklender de "estafadores y traidores" y deslindó toda responsabilidad de las Madres en los hechos que se investigan.

Sin embargo, referentes de otras agrupaciones humanitarias y dirigentes políticos de oposición han afirmado que Bonafini no podía desconocer las maniobras de los Schoklender.

Las sospechas apuntan a la empresa Meldorek, a la que la Asociación Madres de Plaza de Mayo contrató para la construcción de la viviendas pero que, según ha informado la prensa local, es propiedad en un 90 por ciento del propio Sergio Schoklender.

Los hermanos Schoklender protagonizaron un sonado escándalo hace 30 años al ser condenados a cadena perpetua por el crimen de sus padres, aunque en la década de los noventa fueron liberados gracias a una antigua ley que computaba como dobles los años de detención previos a la sentencia.

Tras su liberación, los hermanos se acercaron a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que, a través del programa Sueños Compartidos, ha construido en los últimos años miles de viviendas para personas de bajos recursos con fondos públicos que, según la prensa local, alcanzan los 300 millones de dólares.