El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Alí Akbar Salehí, exigió hoy a la comunidad internacional que fuerce a Israel a sumarse al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN), hecho que obligaría a este estado a revelar su programa atómico militar.

En un discurso con motivo de la II Conferencia Internacional de Desarme Nuclear organizada por Teherán, el jefe de la diplomacia persa subrayó que la existencia de ese programa israelí "es el único obstáculo para la materialización de un Oriente Medio libre de armas de destrucción masiva".

"Para que se pueda alcanzar la estabilidad en Oriente Medio, la comunidad internacional debe obligar a Israel a unirse al TNPN y a autorizar inspecciones en sus instalaciones nucleares", recalcó Salehí.

"El régimen sionista posee diferentes tipos de armas de destrucción masiva y es la principal causa de amenaza en la región. Es el único obstáculo para la creación de un Oriente Medio libre de esas armas", reiteró ante delegados y representares de cerca de medio centenar de países.

Salehí también arremetió contra Estados Unidos, principal aliado de Israel en la zona, al que acusó de ser "el mayor violador del TNPN".

Gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos e Israel a la cabeza, acusan a Irán de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y ambiciones bélicas cuyo objetivo sería adquirir armas atómicas, alegación que Teherán refuta.

En febrero de 2010, el presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, aumentó las suspicacias al anunciar que, pese a las advertencias de las grandes potencias, expertos iraníes habían comenzado a enriquecer uranio al 20 por ciento, lo que llevó a la ONU a imponer nuevas sanciones a Irán cuatro meses después.

La semana pasada, su colega estadounidenses, Barack Obama advirtió de que esas sanciones podrían ser endurecidas en un futuro próximo si Irán no cambiaba su actitud.

Días antes, el secretario general del OIEA, Yukiya Amano, había reseñado en un informe que los expertos creen que Irán ha seguido adelante con su programa militar al menos hasta 2010, alegación que el régimen también niega.