Tras dos días en huelga de hambre, cerca de 500 presos indígenas abandonaron su protesta después de obtener respuesta a su demanda de mejoras en las condiciones de reclusión, informaron hoy fuentes oficiales.

La negativa a ingerir alimento de los presos del penal de San Cristóbal, en su mayoría tsotsiles y tseltales de los Altos de Chiapas (sur de México), comenzó el jueves.

Sus familiares explicaron que la protesta era contra el trato "denigrante" que recibían y denunciaron extorsión y trasiego de droga en el interior del penal.

En un documento firmado por representantes de los presos, funcionarios del gobierno de Chiapas y del Consejo Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se hizo el compromiso de verificar "que los alimentos que se les proporcionan estén en buenas condiciones", ya que los presos se habían quejado de recibir comida podrida o cruda.

También se enviarán mil mantas, veinte colchones para el área de visita conyugal, se ampliaran los días para recibir visitas, se les devolverán televisiones y radios decomisados una semana antes y se mejoraran los espacios de reclusión.

El acuerdo obtenido tras seis horas de negociaciones, incluyó la sustitución del director David Montero Montero, a quién los presos acusaron de corrupción, malos tratos y violación de derechos humanos.