A orillas del Mar Negro, en la ciudad de Constanza que le vio nacer y hacerse futbolista, el exinternacional rumano del Real Madrid y el Barcelona Gica Hagi trabaja con denuedo en la que está llamada a ser "La Masía" del fútbol rumano.

Inspirada en los modelos de cantera vistos en su carrera como jugador en España, Italia y Turquía y en la prolífica escuela del Ajax de Amsterdam, la Academia Gheorghe Hagi tiene tras dos años funcionando más de 300 alumnos, de la que han salido más de 20 jugadores para las selecciones inferiores de Rumania.

"Quiero hacer algo por los niños de este país, apoyarles, porque también a mí me apoyaron mucho para llegar lejos", cuenta Hagi a Efe durante el partido de uno de sus equipos disputado en Constanza.

Hagi empezó a formarse como jugador cuando tenía 14 años, en una escuela del Estado comunista que, a finales de los 70, seleccionó y puso a vivir, entrenarse y jugar juntas a las mejores promesas del país.

De aquella experiencia salieron futbolistas del Chelsea como Dan Petrescu, en el Sevilla y el Tottenham, como Ilie Dumitrescu, o en el Barcelona, como Gica Popescu.

En definitiva, toda la selección rumana que alcanzó los cuartos y sedujo al mundo en el Mundial de Estados Unidos de 1994.

Hagi quiere repetir esa experiencia justo cuando el fútbol de su país está en declive y abonando la factura a pagar por la apatía de una iniciativa privada espantada por los muchos gastos y los pocos beneficios a corto plazo.

"Queremos formar jugadores válidos para jugar a primer nivel, en Rumania y en el extranjero", explica Hagi.

La filosofía del fútbol que se transmite a los niños es clara. Todos los equipos juegan con un sistema 4-3-3 basado en la posesión y el fútbol de ataque, a la manera del "fútbol total" de la Holanda del 74 de Cruyff con la que creció Hagi.

La selección española y el Barcelona son también un ejemplo.

"En España se hace el mejor fútbol. Todos quieren jugar así, pero se necesitan años de trabajo para hacerlo", declara.

"No somos nórdicos, somos latinos, lo nuestro es pensar y buscar soluciones", agrega quien aquí es conocido como "el Rey".

Mientras se construyen las oficinas y la residencia para los alumnos, los jugadores se hospedan en el hotel de cuatro estrellas que Hagi tiene en Constanza.

El dinero sale de su propio bolsillo y de las empresas patrocinadoras, llamadas a sostener el proyecto por el prestigio del exfutbolista.

La Academia Hagi tiene ya los mejores equipos de las categorías inferiores rumanas y es una de las primeras academias de fútbol de Europa del Este.

Organiza con vocación de continuidad y de participar en torneos europeos en los que participan los grandes del continente, como la Talent Cup, que el año pasado llevó a Constanza a los equipos sub'17 del Madrid, el Barcelona y el Galatasaray, y al que este año podrían venir equipos como el Inter.

Tras su reciente regreso de Estambul después de una experiencia fallida como entrenador del Galatasaray, Hagi sigue desde la grada la evolución de sus pupilos. Conoce a los chicos por su nombre, y comenta sus jugadas con trabajadores y amigos.

Relajado, lejos de las conclusiones que sacuden estos tiempos al fútbol rumano, el histórico jugador muestra toda su ilusión con este proyecto, mientras en Bucarest la Federación baraja su nombre como próximo seleccionador.