Guillermo Fariñas depuso hoy la huelga de hambre y sed que inició hace una semana por la muerte del opositor Wilfredo Soto, ya que decidió atender la petición que le hicieron miembros de la disidencia interna y expresos políticos de abandonar el ayuno.

En declaraciones telefónicas a Efe, Fariñas explicó que sus compañeros disidentes lo convencieron de dejar el ayuno porque de lo contrario ellos masivamente también se declararían en huelga.

"Yo puedo cargar con mi muerte pero no con la muerte de los demás", dijo Fariñas, quien horas antes había asegurado estar dispuesto a seguir con su huelga hasta las últimas consecuencias para pedir justicia por la muerte de Soto, quien según la disidencia falleció a consecuencia de una paliza policial que niegan el Gobierno cubano y sus familiares.