"Definitivamente, estamos viviendo tiempos muy difíciles y oscuros; en estos momentos tenemos más esclavos que cuando teníamos el flujo de esclavos negros a este país", asegura Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición pro Derechos Humanos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA por sus siglas en inglés).

Salas, una de las más fuertes voces críticas de la Administración del presidente Barack Obama, asegura en entrevista con AOL Latino que, en el nivel más alto de la historia de la esclavitud en Estados Unidos (1619-1865) había cinco millones de esclavos negros.

Según el censo de 1860, la población esclava en los Estados Unidos había alcanzado los 4 millones, hasta que en 1863 el presidente Abraham Lincoln promulgó la abolición de la esclavitud, tras una cruenta Guerra Civil.

Vea aquí video de la activista Angélica Salas

Ronald Segal en su obra, The Black Diaspora: Five Centuries of the Black Experience Outside Africa (La Diáspora Negra: Cinco Siglos de la Experiencia de los Negros Fuera de África)indica que aproximadamente doce millones de africanos fueron llevados al continente americano entre los siglos XVIIy XIX, de los cuales 5.4% (645.000) fueron traídos a Estados Unidos.

"Hoy se estima que tenemos más de 27 millones que trabajan sin pago, en alguna parte del mundo, y no incluye a trabajadores que tienen poco sueldo o menos de los niveles legales", dice Salas. "Es muy triste lo que pasa a nivel doméstico e internacional".

La activista afirma que esta realidad tiene que ser confrontada, porque en general no se está analizando la diferencia de siglos anteriores a la situación actual que no solo se vive en Estados Unidos, sino en países europeos donde los emigrantes que huyen de la violencia en el norte de África son los que sufren mayor riesgo de ser explotados.

"Estos esclavos modernos son muy bien escondidos bajo la mira de mucha gente, sin la protección de las autoridades, pero [ellos] existen en nuestras vecindades, ciudades y en el mundo", indica Salas.

ESCLAVITUD EN EL MONTE, CALIFORNIA

En 1995, un total de 72 ex trabajadores tailandeses fueron liberados de la explotación y esclavitud a la que fueron sometidos en una maquiladora, S.K. Fashion, de la ciudad de El Monte, California.

Los inmigrantes fueron confinados detrás de una malla de alambres de púas y guardias durante cuatro años, las 24 horas al día, a fin de que no escaparan.

Todos eran obligados a trabajar jornadas de 18 horas, y apenas percibían un dólar por día, hasta que Win Chaui Ngna escapó de sus captores, denunció los hechos y, además, logró la liberación de su prometida, Sokanya Sutthriprapha.

De igual forma, otra "esclava moderna", Maliwan Clinton y sus 71 compatriotas fueron liberados, lograron un permiso de trabajo, y eventualmente alcanzaron la ciudadanía estadounidense en 2008.

Las condiciones de empleo y explotación de millones de inmigrantes e indocumentados son similares en muchos estados del país: pago de salarios menores a los que marca la ley, impago de horas extras y promulgación de leyes consideradas "antiinmigrantes" como las aprobadas en Arizona, Utah y Georgia.

"No solamente la deportación de miles de personas es cruel, sino la separación de las familias", dijo Salas.
Durante el año fiscal 2010, la administración del presidente Barack Obama se han registrado cifras récord de deportaciones: casi 400 mil en 2010, de los cuales más de 195 mil eran criminales convictos, y 81 mil con antecedentes criminales. Ello que representó un aumento de más de 23 mil deportaciones, en comparación con el año 2008.

¿La actual Administración ha actuado con crueldad hacia los inmigrantes?

"Definitivamente. Lo vemos más claro después que esta administración no puso suficientes recursos sobre lo que está pasando con la comunidad inmigrante para la reforma migratoria, pero [destinó] muchos recursos para poder ayudar a deportar a más de 400 mil personas cada año".

De continuar el ritmo de deportaciones, a finales del primer mandato del Presidente Obama, la cifra de deportaciones alcanzaría 1.5 millones.

"Tenemos que calificar esta Administración por sus hechos que demuestran que están perfectamente dispuestos a seguir separando a familias, destrozando las oportunidades de trabajo de las personas, y no reformando un sistema que es cruel y obsoleto", concluye la directora ejecutiva de CHIRLA. "Siento que no hay suficiente valor de parte de esta administración para asegurarse que eso cambie".

AOL NOTICIAS 

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