Las aduanas de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú enviaron a su homóloga de Bolivia reportes de automóviles robados para evitar que sean legalizados por una ley promulgada por el presidente Evo Morales que otorga una amnistía a miles de automóviles sin documentos.

La presidenta de la Aduana boliviana, Marlene Ardaya, informó hoy a los medios que recibe esa información para hacer un control con la Policía de los vehículos que comenzaron hoy a ser registrados para iniciar el proceso de legalización.

En las primeras horas de vigencia de la medida más de 1.000 vehículos fueron inscritos en los controles de la Aduana que puso un plazo de quince días para ese procedimiento, término definitivo porque los autos que no sean inscritos serán luego confiscados.

Fuentes del Gobierno dicen que la amnistía legalizará 10.000 o 20.000 de esos vehículos internados ilegalmente por contrabandistas, mientras que los sindicatos de chóferes temen que sean 100.000.

Autoridades municipales de la zona productora de coca del Chapare, bastión sindical del presidente Morales, calcularon hoy que solo en esa región existen entre 6.000 y 8.000 vehículos sin papeles, llamados en Bolivia "chutos".

El presidente Morales justificó la legalización de esos autos indocumentados con el argumento de que son comprados por los pobres en Bolivia, aunque hace dos años prohibió su importación porque los consideraba chatarra que aumentaba la contaminación ambiental.

La prensa ha denunciado que uno de esos autos "chutos" estaba en poder del anterior jefe de la Policía, general Ciro Farfán, destituido por Morales en mayo pasado a causa de ello.

Los medios también han mostrado en las últimas semanas otros casos de uso ilegal de matriculas duplicadas o "clonadas", incluso en vehículos del Gobierno, y un reciente suceso de un vehículo robado en Brasil que había comprado un mayor de la Policía.

Los sindicatos de chóferes amenazan con realizar la próxima semana una huelga contra la legalización de las decenas de miles de vehículos "chutos" porque creen que provocará un colapso en la provisión de combustibles en el país, donde circula 1 millón de autos.