Los líderes de Rusia y la Unión Europea analizaron el viernes en Moscú la prohibición total decretada por el Kremlin de importar verduras y hortalizas europeas frescas, proyectos energéticos y la posibilidad de eliminar los visados para viajar entre ambos bloques.

El presidente ruso Dmitry Medvedev recibió al presidente rotativo de la UE Herman van Rompuy, al presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso, a la directora de política exterior de la UE Catherine Ashton y al Comisionado de Comercio de la UE Karel De Gucht en la ciudad de Nizhny Novgorod, junto al Río Volga, a 400 kilómetros (250 millas) al este de Moscú.

El encuentro quedó empañado por la decisión de Moscú de prohibir la importación de todas las verduras y hortalizas frescas de la UE debido a un brote epidémico de la bacteria E. coli que ha matado a 29 personas y enfermado a otras 2.900.

La UE consideró la prohibición rusa desproporcionada, pero el primer ministro Vladimir Putin insistió que es necesaria para proteger a la población.

La importación de hortalizas de la UE sumó el año pasado casi un cuarto de la totalidad de las verduras frescas importadas por Rusia, unas 620.000 toneladas, dijo esta semana la ministra rusa de Agricultura Yelena Skrynnik.

Pese al beneficio que reciben los productores locales con la prohibición, Rusia pagará un elevado precio por la medida, ya que seguramente fomentará la inflación, que crece ya a un ritmo anual del 9,6%.

Los funcionarios rusos dijeron que la prohibición será derogada una vez que la UE determine la causa del brote y cómo se propagó la bacteria.

El asesor presidencial ruso Sergei Prikhodko dijo a los reporteros antes del encuentro que Moscú piensa analizar las normas reguladoras de la UE que considera discriminatorias contra el suministro energético ruso.

El Kremlin dijo que usará además la ocasión para eliminar los requisitos de visado entre los viajeros de Rusia y la UE.