El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó hoy en Sao Paulo que la negativa a la extradición y posterior libertad del exactivista italiano Césare Battisti, condenado en Italia por cuatro asesinatos, forma parte de la "normalidad" soberana de Brasil.

"Sinceramente no veo ninguna razón para que Italia no trate eso como una cuestión de la normalidad democrática y soberana de Brasil. Lo que yo hice (denegar la extradición) está exactamente en el tratado que nosotros tenemos con Italia", señaló Lula en una rueda de prensa junto al presidente electo de Perú, Ollanta Humala.

Para Lula, "es normal que unas personas reclamen y otras se queden felices. Pero Brasil no iría a abrir mano de su soberanía y por eso la suprema corte reconoció el acierto de la decisión del presidente de la República".

Las declaraciones de Lula, sus primeras sobre el asunto después de que Battisti recobró la libertad, se dieron en momentos en los que Italia llamó a consultas a su embajador en Brasil, Gherardo La Francesca, según anunció en Roma el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.

El Gobierno italiano había indicado que recurrirá ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

El último miércoles, la máxima corte de Justicia rechazó la demanda del Gobierno de Italia y ordenó su liberación inmediata.

El Supremo Tribunal brasileño autorizó en 2009 la extradición en un fallo no vinculante, que dejó la decisión final en manos del jefe de Estado.

El pasado 31 de diciembre, en su último día de Gobierno, Lula negó la extradición, pero ante el pedido de Italia sobre la legalidad de la decisión del entonces mandatario, la corte mantuvo prisionero al exactivista y volvió a tratar el asunto.

Battisti fue condenado en 1993 a cadena perpetua por un tribunal italiano por los asesinatos de dos policías, un joyero y un carnicero cometidos entre 1977 y 1979.

El italiano, que siempre se declaró inocente, se encontraba prófugo en Francia, donde permaneció como refugiado político hasta 2004, año en el que huyó a Brasil cuando el Gobierno de París se disponía a revocar esa condición para entregarlo a Italia.

El exactivista fue capturado en marzo de 2007 en Río de Janeiro, donde estuvo escondido durante tres años, mediante una operación conjunta de agentes de Brasil, Italia y Francia.