Un grupo de mujeres policías se suben a una motocicleta para patrullar las calles quiteñas, en el primer escuadrón motorizado femenino del país, que es un programa piloto del cuerpo de Tránsito que podría implementarse a nivel nacional.

La subteniente Soraya Ávalos relató a Efe que el objetivo de esta iniciativa es que las mujeres se abran "un poco más de campo dentro de la Policía Nacional" y que sean "un apoyo" para sus compañeros en la área motorizada.

Ávalos, junto a sus otras cuatro compañeras, patrulla desde hace un mes las calles de Quito y dice que, por el momento, no se ha encontrado ningún problema grave por ser mujer, en una sociedad con altos índices de violencia de género.

Aunque ya hay numerosas mujeres policía en Ecuador, las patrullas de tránsito eran hasta ahora reducto exclusivo de los hombres, una circunstancia que también ocurre en otros trabajos muy delimitados por género en el país.

Así, los taxistas son en su gran mayoría hombres y en las tiendas predominan las mujeres, por ejemplo. Además, en media las mujeres ecuatorianas cobran, por la misma labor, un 16 % menos que los hombres, según un estudio del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) de 2009.

Por eso, estas policías son precursoras en su campo y, en este sentido, Ávalos confesó que a la ciudadanía "le llama mucho la atención ver a una mujer patrullando en motocicleta".

Por la mañana, el patio del grupo de tránsito de Quito se llena con varias decenas de policías, entre los que hay una abundancia de bigotes, pero entre ellos resaltan cinco cabelleras largas, que pertenecen a las mujeres que saldrán a patrullar subidas en sus vehículos.

Los agentes se mantienen firmes bajo un sol de justicia, mientras la suboficial Ávalos, una mujer pequeñita, seria, pero de cara afable, les ordena que saluden al capitán, quien distribuye los quehaceres a cada uno.

Después, las mujeres se ponen el casco y el chaleco de tránsito, se aúpan a las pesadas motocicletas y marchan a la dura pelea de las calles. Sin embargo, a ellas no les tiembla el pulso y andan por las vías con total normalidad.

Su patrullaje es un programa piloto dentro de la unidad de tránsito, pero si funciona con éxito se implementará a nivel nacional y en otros grupos de la institución.

Patricia Moreno, otra integrante del escuadrón, dijo que esta experiencia es una "oportunidad" que le da la Policía y que demuestra que "las mujeres de hoy en día son capaces de hacer de todo".

Cuando llegan al punto designado para el control del tráfico, las mujeres se bajan de sus motocicletas y cambian sus pesados cascos por unas gorras más ligeras para protegerse del sol ecuatorial.

Entonces inician sus labores de supervisar el tránsito y ver que nadie cometa ninguna infracción.

En un control rutinario, la policía Ana Villegas detiene a un automóvil para pedirle su documentación; los papeles están en regla, pero al vehículo le falta la placa delantera. La agente advierte al conductor, Fernando Lasa, pero le deja ir sin multa.

Lasa dijo que a él le es igual si patrullan mujeres o hombres, mientras brinden "un buen servicio a la comunidad", y valoró "muy positivamente" la iniciativa de las mujeres patrulleras, a las que animó a "seguir adelante" con este reto.

Ávalos dijo que en el mes en el que lleva patrullando las calles no le han tratado mal y aseguró que, alguna "ciudadanía agresiva", cuando ve que les va a sancionar una mujer "se abstienen" o se reprimen más que con sus compañeros varones.

Aún así, reconoció que al igual que con los agentes hombres ellas reciben el "rechazo" de algunos conductores por recibir una sanción.

La labor de estas mujeres va más allá de multar y realizar controles, también atienden a un hombre perdido que les pregunta por una dirección o hasta ayudan a encender un vehículo que se ha quedado parado en la vía.

Núria Segura