La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, celebró hoy el lanzamiento en Estados Unidos del satélite argentino SAC-D Aquarius como un "orgullo" y destacó el "esfuerzo" de los científicos para concretar este proyecto.

En un acto en la sede del Ejecutivo argentino, Fernández siguió segundo a segundo el lanzamiento desde la base californiana de Vanderberg a través de una vídeo-conferencia.

"Qué orgullo es ser argentinos. Esto es de nuestro país, es de todos los argentinos", subrayó la presidenta, quien reivindicó el trabajo de los científicos de su país.

El lanzamiento del SAC-D, el satélite con fines científicos más importante que se ha construido en Argentina, iba a realizarse este jueves pero debió ser postergado por 24 horas por algunos inconvenientes en el programa informático del lanzador de la NASA, el Delta II.

Después de superar con éxito en Brasil las últimas pruebas, el SAC-D Aquarius fue trasladado a Estados Unidos, donde la agencia espacial NASA lo integró al cohete Delta II, a través del cual fue hoy puesto en órbita desde la base californiana, adonde viajó especialmente el canciller argentino, Héctor Timerman, para asistir al lanzamiento.

Este "hito" de la tecnología espacial argentina, como lo definen las autoridades del país, tiene como objetivo principal medir la humedad del suelo a gran escala y la salinidad de mares y océanos de forma global para elaborar alertas tempranas de inundaciones y modelos climáticos a largo plazo.

Además, lleva al espacio varios instrumentos científicos experimentales de alta complejidad.

El satélite fue construido en la sureña ciudad argentina de Bariloche con la colaboración de la NASA y las agencias espaciales de Brasil, Canadá, Francia e Italia.

El pasado junio fue trasladado a un laboratorio espacial del estado brasileño de Sao Paulo, donde durante seis meses le realizaron una intensa batería de pruebas y simularon las condiciones que enfrentará en órbita.

En las operaciones, que incluyeron pruebas de vibración, térmicas y de choque participaron cerca de 200 científicos y técnicos de los países que hicieron parte del desarrollo del satélite.