La auditora general de Canadá, Sheila Fraser, criticó hoy con dureza al Gobierno canadiense por su falta de transparencia sobre gastos efectuados durante la Cumbre del G8 celebrada el año pasado en el país.

En un informe dado a conocer hoy, Fraser afirmó que Ottawa gastó 50 millones de dólares en la circunscripción del entonces ministro de Industria, Tony Clement, sin transparencia y en proyectos que no estaban relacionados con la mejora de las infraestructuras fronterizas, tal y como aseguró el Gobierno.

El informe también rebajó la factura final de las Cumbre del G8 y G20, que se celebraron de forma consecutiva en Toronto y sus cercanías, de los 1.100 millones de dólares anunciados por el Gobierno a 664 millones de dólares.

La Oficina del Auditor General dijo que casi la mitad del coste de las dos cumbres, 314 millones de dólares, fue gastado por la Policía Montada canadiense.

El elevado coste de las dos cumbres, celebradas a finales de junio de 2010 en medio de la recuperación económica de la grave recesión de 2008-2009 y cuando Ottawa predicaba moderación fiscal, se convirtió en uno de los temas más controvertidos de las reuniones.

El otro fue la actuación de las fuerzas de seguridad. Durante dos días de protestas en Toronto, la policía canadiense efectuó las mayores detenciones masivas en la historia del país.

La policía detuvo a 1.105 personas y presentó cargos contra 278. Pero casi un año después de los incidentes la inmensa mayoría de los cargos contra los manifestantes han sido retirados por falta de pruebas.

Sin embargo, la violencia empleada por la policía contra los manifestantes ha provocado el inicio de varias investigaciones y la presentación de cargos contra al menos un agente.