Leon Panetta, nominado por el presidente Barack Obama para encabezar el Departamento de la Defensa, pronosticó el jueves que Irak pedirá que permanezcan algunos soldados estadounidenses en ese país, después de la fecha en que está previsto su retiro, al final de este año.

En un testimonio amplio durante una comparecencia de ratificación ante el Senado, el actual director de la CIA enfrentó preguntas sobre las guerras en Afganistán, Irak y Libia. Panetta, quien fue también jefe de presupuesto del ex presidente Bill Clinton y quien reemplazaría como secretario de la Defensa a Robert Gates, lidió también con la preocupación de que las presiones financieras en el país signifiquen recortes profundos al gasto de defensa.

Panetta dijo que el régimen de Moamar Gadafi en Libia se debilita, y que Pakistán es un aliado frustrante pero crucial en el combate al terrorismo. Sin embargo, dio pocos detalles sobre cuántos de los 100.000 soldados estadounidenses en Afganistán se retirarán a partir de julio. Coincidió con la promesa de Obama, acerca de que habrá un retiro significativo, pero añadió que la decisión se basará en las "condiciones" que se observen.

Después de los hechos más recientes de violencia en Irak, Panetta confió en que Bagdad pida a las fuerzas estadounidenses quedarse después del 31 de diciembre, la fecha en que está previsto el retiro. Actualmente, hay unos 47.000 efectivos estadounidenses en Irak, ninguno en una misión declarada de combate.

"Para mí está claro que Irak contempla la posibilidad de presentar una solicitud para que siga cierta presencia ahí", dijo Panetta. Añadió que ese hecho dependerá de lo que pida el primer ministro Nouri al-Maliki. "Tengo toda la confianza en que una petición como esa es algo que se presentará en algún momento.

Dijo a la Comisión de Servicios Armados del Senado que hay unos 1.000 insurgentes de al-Qaida en Irak y que la situación es frágil.

"Creo que deberíamos dar los pasos necesarios para cerciorarnos de proteger los progresos que hayamos logrado ahí", señaló.

Ocho años después de la invasión que depuso al presidente Saddam Hussein, Estados Unidos ha perdido más de 4.400 vidas en Irak. Más de 32.000 integrantes de su personal han resultado heridos.

La guerra ha costado además cientos de miles de millones de dólares.