EEUU expresó hoy su creciente preocupación por el controvertido programa nuclear de Irán, que en contra de lo exigido por el Consejo de Seguridad de la ONU sigue adelante con sus actividades más delicadas, como el enriquecimiento de uranio.

En la reunión de verano de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el representante estadounidense acusó a Irán de no querer cooperar con la ONU en la investigación de su programa.

"Al no cooperar y al negarse a aplicar más controles sin aviso previo, Irán sólo profundiza las sospechas internacionales sobre sus intenciones nucleares", dijo el embajador estadounidense Glyn Davies ante la Junta, a la que pertenecen 35 países.

"Irán debe responder por sus acciones. La comunidad internacional no puede permitir que Irán desoiga sus obligaciones frente al OIEA y al Consejo de Seguridad. Ponemos en riesgo la integridad del régimen internacional de no proliferación", concluyó el diplomático.

Irán respondió acusando al director general del OIEA, el japonés Yukiya Amano, de no ser imparcial en sus informes y de crear nuevos conflictos en el seno de la Junta de Gobernadores.

En ese sentido, el embajador iraní ante el OIEA, Ali Asghar Soltanieh, mencionó el más reciente informe sobre Siria, que será hoy la base para una resolución condenatoria de ese país árabe, uno de los más estrechos aliados de Irán.

En unas declaraciones a la prensa, el representante iraní dijo que su país "no está dispuesto" a suspender su programa nuclear, como lo exige el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero prometió que su país seguirá cooperando con el OIEA bajo el acuerdo de salvaguardas (controles).

La presidencia húngara de la Unión Europea (UE) ya había criticado el miércoles a Irán en su intervención ante la junta.

Concretamente, los europeos se mostraron preocupados por el anuncio de Teherán de querer triplicar su producción de uranio enriquecido hasta el 20 %.

Según la UE, Teherán amplía así las violaciones de las exigencias del Consejo de Seguridad de la ONU, que pide desde hace cinco años la suspensión del programa de enriquecimiento de uranio, un material de doble uso, civil y militar.

Estados Unidos y la Unión Europea acusan a Irán de querer hacerse con armas nucleares bajo el paraguas de un supuesto programa nuclear civil, algo que Teherán rechaza desde hace años.

Pero el OIEA dice que no está en condiciones de cerrar sus investigaciones, sobre todo por la falta de cooperación de supuestas dimensiones militares del programa atómico iraní.

Teherán asegura que estas alegaciones, presentadas desde hace años por varios países occidentales y actualizadas hace pocos meses, son infundadas y están manipuladas.