Los empleados de las empresas estatales, de los puertos y los bancos griegos han iniciado hoy una huelga de 24 horas y los funcionarios públicos y de los hospitales públicos trabajarán sólo cuatro horas en Atenas y Salónica, en protesta contra el nuevo programa de recortes.

Bajo el lema "Rebelarse contra el chantaje de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI)", la Confederación de Trabajadores de Grecia (GSEE), que tiene 1,5 millones de afiliados, ha convocado a los trabajadores de las empresas que están en lista de privatización hasta 2015 a ausentarse de sus puestos laborales.

Así, no funcionará el servicio ferroviario durante todo el día, al igual que el tren de cercanías que conecta la capital helena con el aeropuerto internacional de Atenas "Elefterios Venizelos".

Los hospitales públicos funcionarán normalmente hasta las 10.00 hora local (07.00 GMT), tras lo cual únicamente atenderán casos de emergencia, por lo que se han cancelado otras citas y operaciones.

También los empleados de los bancos han sido convocados a unirse a la huelga.

Al mismo tiempo, la Unión de Empleados Públicos (Adedy), que representa a 800.000 trabajadores, ha convocado a una manifestación de protesta en las ciudades de Atenas y Salónica, a partir de las 11.00 hora local (08.00 GMT), bajo la divisa de "No vendemos nada".

El transporte público de la capital ha quedado paralizado en las primeras horas del día y reasumirá el servicio sólo para facilitar el acceso de los manifestantes a la protesta.

A su vez, los trabajadores en las secciones de cargo y descargo en todos los puertos del país han declarado una huelga de 24 horas contra el programa del Gobierno de venderlos al sector privado.

Mientras, los sindicatos mayoritarios ultiman los preparativos para la próxima gran huelga general de 24 horas, el 15 de junio, la tercera del año y la número 15 desde que Grecia inició un programa de severa austeridad para equilibrar su presupuesto deficitario, que le ha obligado a recurrir a una gran paquete de rescate en forma de préstamos del grupo del euro y del FMI.

Pero tras un año de dolorosos esfuerzos, Grecia se ve obligada a implementar nuevas medidas de recortes de gastos estatales, aumentos de impuestos, cierre de organismos públicos, privatizaciones y alquiler de los bienes inmobiliarios del Estado para alcanzar la meta de reducir su déficit a menos del 3% en 2014.