Aficionados y deportistas del Barcelona se congregaron el jueves frente al estadio Camp Nou, pero por primera vez en tiempos recientes no lo hicieron para vitorear.

En cambio, lo hicieron para protestar contra la decisión de la junta directiva del club de reducir los fondos de 12 equipos de otros deportes y eliminar el equipo de béisbol.

"SOS secciones amateurs", rezó una de las pancartas que mostraron deportistas infantiles y adultos.

"Me parece absurdo", dijo Peter Hall, jugador inglés del equipo de rugby. "Dicen que es para ahorrar dinero, pero tengo entendido que el equipo de fútbol acaba de ganar el torneo más importante del mundo".

Barcelona siempre se ha enorgullecido al proclamar que es "más que un club" al respaldar otras disciplinas que no sean el fútbol.

Pero el club de fútbol más dominante del mundo está abrumado por sus deudas. Debe 364 millones de euros (531,69 millones de dólares) y viene de un año en el que perdió 21 millones de euros (30,69 millones de dólares).

Todo pese a que el equipo conquistó los títulos de la Liga de Campeones y la Liga española, además de imponer medidas para controlar los gastos.

Como todos los clubes europeos, los azulgranas saben que deben poner en orden sus cuentas al entrar en vigencia la normativa de la UEFA sobre finanzas, la cual puede implicar sanciones a los equipos de fútbol que gastan más de lo que ingresan.

"El Barca no puede seguir perdiendo dinero", dijo el vicepresidente de finanzas del club, Javier Faus, el miércoles.

El presidente del Barcelona Sandro Rosell dispuso como objetivo imponer la responsabilidad fiscal tras asumir previo a la temporada 2010-11, y ahora planea reducir costos en las otras secciones del club, cuyos fondos mermarán de un 10 a 5% en los próximos cinco años.

"Las secciones han de hacer un esfuerzo y reducir sus presupuestos", dijo Faus. "Si pedimos a (Javier) Mascherano o (Daniel) Alves que se queden en el Barsa haciendo un esfuerzo económico, las secciones deben hacer lo mismo. No pueden vivir al margen de la realidad económica del club".

Esto es un fuerte golpe para los 1.200 deportistas aficionados del club, cuya mayoría no reciben pago alguno, sobre todo cuando el club de fútbol acaba de presupuestar por lo menos 45 millones de euros (65,76 millones de dólares) para hacer fichajes. Los atletas aficionados consideran que el costo colectivo de sus equipos ni siquiera alcanza el 0,5% del presupuesto total.

"Pagamos para jugar", dijo Marina Calcagno, jugadora del equipo de hockey sobre césped.

Los equipos aficionados, que hasta ahora podía competir en toda España, tendrá que restringirse a hacerlo sólo en Cataluña para reducir los gastos de transporte y logística.

La pasada temporada, la mayoría de los socios y aficionados guardaron silencio cuando Rosell decidió poner por primera vez, en 111 años de historia, un patrocinio en la camiseta azulgrana. Ahora, los tradicionalistas cuestionan si el presidente traiciona los principios del club al reducir los fondos a otros deportes.

"Si no hay dinero, entonces que los futbolistas se hospeden en hoteles de tres estrellas en vez de cinco", dijo Carlota Rivera, una patinadora sobre hielo. "Así podemos tener un poquito de dinero, los futbolistas ya tienen de sobra".