El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, afirmó hoy en Nueva York que apoya cambios constitucionales que permitan la reelección en su país pero aseguró que no pretende beneficiarse de esa reforma si finalmente es aprobada por los hondureños en una consulta popular.

"Estoy de acuerdo con la reelección si el pueblo así lo decide. La Constitución no puede prohibirle a un pueblo que ejerza un derecho. Pero yo no voy a ser parte de ningún beneficio de esas reformas", afirmó el presidente hondureño durante una conferencia de prensa en Nueva York.

Lobo reiteró que su "contrato social" con el pueblo hondureño empezó el 27 de enero de 2010 y concluirá el 27 de enero de 2014. "Si yo entro en el juego de querer beneficiarme de esa reforma le hago un daño enorme a mi patria", reconoció el presidente.

Preguntado por el reciente regreso de Manuel Zelaya a su país, el presidente Lobo afirmó que desde que llegó al poder se esforzó para que su antecesor en el cargo volviera y destacó que ahora tiene "todos los derechos" que le corresponden.

"Había dos juicios pendientes. Costó mucho, el sistema judicial es independiente como es normal, pero finalmente los juicios se anularon y ahora tiene libertad total y absoluta en Honduras", añadió el presidente centroamericano.

Respecto a las denuncias de violaciones de derechos humanos en su país, Lobo negó que haya una política de Estado para violentarlos pero reconoció que el país sufre un "alto nivel" de violencia y que los índices de criminalidad han subido "mucho" en los últimos años.

Porfirio Lobo recordó que el aumento de la violencia no es un fenómeno exclusivo de Honduras, y lo vinculó a la lucha de México contra los cárteles de la droga, que provocan que se desplacen hacia el sur.

Agregó que su Gobierno está abierto a que cualquier organismo internacional que lo solicite visite el país para revisar la situación en Honduras en ese aspecto.

Además, recordó que ha pedido a Estados Unidos, España y otros países ayuda para fortalecer la capacidad de su administración para investigar la violencia.

"Como Estado no rehuimos la responsabilidad que tenemos de garantizar a cada hondureño en cada pulgada de nuestro territorio su seguridad", subrayó.

Por otro lado, dijo alegrarse "mucho" de que la Organización de Estados Americanos (OEA) haya levantado la semana pasada la suspensión que pesaba sobre Honduras.

"Estamos de nuevo en la OEA con la mayor voluntad de fortalecer los lazos con todos los países", indicó.

El presidente de Honduras destacó que una vez resuelto el conflicto con el organismo regional, su país vuelve a estar legitimado en la comunidad internacional casi un año y medio después de asumir su mandato.

"El problema mayor era la OEA. Lamentablemente nos tomó un poco de tiempo pero pacientemente hemos trabajo y a estas alturas tenemos relación con todos los países con los que siempre tuvimos relaciones", añadió.