Los principales colaboradores de Newt Gingrich en su búsqueda por la candidatura presidencial republicana renunciaron el jueves, un impresionante éxodo que dejó en vilo su campaña por la nominación.

Sin embargo, Gingrich prometió desafiante que seguirá buscando la candidatura.

"Estoy comprometido con llevar adelante la campaña sustancial y orientada a soluciones que comencé en busca de postularme a comienzos de esta primavera", dijo Gingrich en su página en Facebook. "La campaña comienza de nuevo el domingo, en Los Angeles".

Rick Tyler, un ex portavoz del ex presidente de la Cámara de Representantes, dijo que él, así como el jefe de campaña Rob Johnson y varios estrategas de alto nivel dimitieron al mismo tiempo, junto con asesores en Iowa, Nueva Hampshire y Carolina del Sur, que son los estados donde se realizarán las primeras elecciones primarias.

Otros funcionarios dijeron que durante una reunión en su sede de campaña en Washington DC, Gingrich fue informado de que todo su alto mando estaba renunciando. Citaron diferencias sobre el rumbo de la campaña.

"Teníamos una visión diferente para buscar la victoria", dijo Tyler a The Associated Press. "Y dado que no pudimos resolver esa diferencia, no sentí que yo pudiera seguir siendo de utilidad si permanecía a su servicio".

Agregó que Gingrich no estaba dedicando tiempo suficiente para realizar actos de campaña en algunos estados clave.

Scott Rials, un ayudante de hace mucho tiempo que se unió al éxodo, dijo que dudaba de la capacidad de Gingrich para ganar la nominación.

"Al final no pudimos ver un camino claro para ganar. No fue una cuestión de compromiso", dijo Rials a The Associated Press.

Desde hace mucho tiempo Gingrich ha sido visto, incluso por sus aliados más cercanos, como una fuente importante de ideas políticas, pero también como un hombre que no puede evitar hablar de maneras que causan controversias no deseadas.

Ya antes de la salida repentina, la campaña de Gingrich tuvo un comienzo especialmente tambaleante.

Pocos días después de anunciar formalmente que buscaría la candidatura republicana, fue atacado por los conservadores luego que Gingrich criticó un plan para reformar el programa gubernamental Medicare — de asistencia médica para los ancianos — que los republicanos estuvieron promoviendo en la cámara baja.

Gingrich enfrenta obstáculos enormes si trata de formar a tiempo un nuevo equipo que le ayude a competir en una campaña interna que ya está bastante adelantada. En lo inmediato, tiene programado participar en un debate el próximo lunes en Nueva Hampshire.