Los diputados franceses debatieron hoy por primera vez sobre la legalización del matrimonio homosexual, tras la proposición de ley presentada por los socialistas y que tiene pocas opciones de prosperar al contar con el rechazo de la mayoría conservadora y del Gobierno.

El matrimonio heterosexual "es la base del núcleo familiar", afirmó el ministro de Justicia, Michel Mercier, para justificar su oposición a la iniciativa que considera innecesaria, porque las uniones de hecho sirven ya a las parejas del mismo sexo.

La propuesta socialista, que será votada el próximo martes, llega a la Asamblea Nacional a un año de las elecciones presidenciales en la que la izquierda quiere abrir el debate de las bodas homosexuales.

El diputado Patrick Bloche, impulsor de la proposición de ley, apoyó su requerimiento en la decisión del Consejo Constitucional de pedir al Legislativo que aclarara la posición de Francia en este tipo de uniones.

Lo hizo después de que una pareja de mujeres instalada en Reims, en el este del país, planteara que la prohibición de bodas entre personas del mismo sexo es contraria a la Carta Magna.

Los debates entre los diputados dejaron clara las diferencias que hay entre los partidarios y opositores de este tipo de uniones, aunque también mostraron que dentro de la mayoría conservadora hay un grupo de parlamentarios partidarios de su legalización.

Es el caso de Franck Riester, quien anunció su voto favorable a la proposición socialista pese a pertenecer a la derechista Unión para el Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente, Nicolas Sarkozy.

También Jean-Louis Borloo, exnúmero dos del actual Gobierno, afirmó que votará a favor de una ley que "puede ayudar a acabar con una discriminación que es la primera causa de suicidios entre los jóvenes franceses".

Pero la mayoría de los legisladores de derechas expresaron su radical oposición, encarnada en la postura de la diputada Brigitte Barèges, que llegó a comparar las bodas homosexuales con uniones con animales.

"¿También tendremos que legalizar las bodas entre animales o la poligamia?", se preguntó la parlamentaria en una declaración que provocó el rechazo incluso de colegas de su mismo partido.

La mayoría de sus correligionarios de la UMP se mostraron más mesurados pero apostaron por reforzar los derechos de las parejas de hecho más que por abrir la "institución" del matrimonio a personas del mismo sexo.

El socialista Bloche afirmó que se trata de "añadir un nuevo derecho sin reducir los de las parejas heterosexuales".

Criticó que la derecha quiera ahora reforzar el estatus de parejas de hecho al que se opuso cuando fue creado en 1999 y afirmó que "Francia, que fue pionera en el reconocimiento de uniones de personas del mismo sexo ha quedado ahora retardada" con respeto a otros países que han reconocido ya los matrimonios homosexuales, como Holanda, Bélgica, España, Noruega, Suecia, Portugal o Islandia.

Mientras, las asociaciones de gays y lesbianas convocaron manifestaciones a las puertas del hemiciclo, lo que augura que el matrimonio homosexual será uno de los asuntos candentes en la campaña de las Presidenciales del año próximo.

El socialista François Hollande, favorito de su partido para encabezar la candidatura para esos comicios, ya ha mostrado su respaldo a este tipo de uniones.

Hollande, que dirigió el Partido Socialista durante los años en los que el Gobierno estaba en manos de su correligionario Lionel Jospin, apeló a "dar la posibilidad de casarse a dos personas que se aman sea cual sea su orientación sexual".