El director del Banco Central Europeo dio a entender el jueves que seguramente eleverá en julio su tasa clave, y advirtió que el encarecimiento de los combustibles y los alimentos no deben espolear la inflación.

Jean-Claude Trichet reiteró además la oposición del banco central a que Grecia reestructure su enorme deuda soberana. El banquero rechazó la sugerencia de Alemania de que Grecia cambie sus bonos soberanos por otros con vencimientos más largos, por considerar que equivaldría a una moratoria de facto que podría asustar a los inversionistas y el mundo financiero global.

A corto plazo, los mercados estuvieron más interesados en lo que dijo Trichet sobre las tasas de interés en los 17 países de la eurozona, tras decidir el BCE no alterar su tasa clave y mantenerla en el 1,25% por segundo mes consecutivo.

Aunque Trichet confirmó la creencia de los mercados de que esa tasa será elevada en julio, no lo dijo con exactitud. Por ello, el euro bajó un 0,8% a 1,4491 dólares. Antes de los comentarios de Trichet la divisa cotizaba a un 0,1% más.

El banco elevó en abril su tasa básica en 0,25 puntos.

Su pesimista comentario de que el panorama económico encara "un ambiente de elevada incertidumbre" planteó una interrogante sobre la cuantía que tendrá la tasa después de julio. Ese encarecimiento es el principal medio del banco para combatir la inflación, pero puede también frenar el crecimiento y ocurre en el momento menos oportuno.

La economía de la eurozona creció a un ritmo del 0,8% en el primer trimestre frente al último del año pasado, debido especialmente al sólido repunte alemán, su país más grande.