Una delegación estadounidense de mujeres se encontraron el jueves con el contratista norteamericano Alan Gross preso en Cuba e indicaron que lo habían visto con mucho menos peso pero con una salud satisfactoria.

Sarah Stephens, directora ejecutiva el Centro para la Democracia en las Américas con sede en Washington, explicó que pudieron hablar dos horas con Gross, arrestado en 2009 y sentenciado por un tribunal a 15 años en febrero de 2011 bajo cargos de atentar contra la seguridad del Estado cubano.

La estratega demócrata y ex asesora del presidente Bill Clinton, Donna Brazile, quien formaba parte de la delegación, aseguró que Gross "mantiene un buen espíritu, aunque claramente perdió mucho peso".

"El quiere volver a casa. No quisiera que lo olvidáramos", agregó Brazile en declaraciones a periodistas en el aeropuerto poco antes de regresar a Estados Unidos.

Gross, de 61 años, llegó a Cuba con equipos de telecomunicaciones a nombre de la Development Associates International (DAI), una firma que presta servicios a la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés) con el objetivo de implementar programas de apoyo a la democracia, mismos que las autoridades de la isla consideran que son solo pantallas para financiar actividades antigubernamentales.

Washington exigió a Cuba la liberación de su contratista y funcionarios mencionaron el caso como un punto de tensión adicional entre las dos naciones, sin relaciones diplomáticas desde la década de los 60.

Brazile comentó que el contratista mantenía su "buen sentido del humor" y que se comprometió a visitar a la familia Gross en Estados Unidos.

La delegación estadounidense arribó el domingo a la isla con el objetivo de tener un intercambio con mujeres cubanas.