La ministra francesa de Finanzas y candidata a dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, dijo hoy estar "muy satisfecha" de reuniones "muy positivas" con "los amigos chinos" pero insistió en que "la decisión corresponde a las autoridades chinas y las candidaturas están aún abiertas".

Según declaró a la prensa, sus prioridades "no muchas para que no se pierdan algunas" en la dirección del FMI serán conseguir la solidez financiera, el compromiso y la confianza del personal en el trabajo que desarrolla, una buena relación con el consejo y resultados en base a los artículos de la Institución.

"Pero, mi lema es no prometer mucho y dar más", añadió Lagarde que dijo confiar en el triunfo "pues cuando compites tienes que hacerlo, como la bella jugadora de tenis china Li Na, que ganó Roland Garros".

"Sin embargo, creo que es demasiado pronto para cortar el pollo", insistió para recordar que hasta mañana pueden surgir candidatos.

El balance de su visita "número 26 en 10 años" a China es el acuerdo para que el proceso de selección sea abierto y transparente, sin importar la nacionalidad "ni castigar por ella", y que las reformas en gobernanza, representatividad, gestión y doctrina del Fondo deben continuar y desarrollarse".

"Pero, deben hacerse bajo los principios fundamentales de la inclusión para que abarquen a todos, y de la diversidad", añadió.

La ministra francesa dijo estar convencida de que las reformas continuarán y el FMI se hará más fuerte con más peso representantivo de países que están subrepresentados y por el bien de las economías de todo el mundo.

"China antes del 2008 tenía algo más del 4 por ciento de representación y cuando acaben las reformas tendrá el 6,39 por ciento. Si su economía sigue creciendo y tira de la mundial, claramente ese porcentaje tiene que ser mayor. A eso me refiero cuando hablo de continuar las reformas", insistió.

Lagarde calificó de "muy sólidas, técnicas e independientes" sus discusiones de ayer con el gobernador del Banco Popular de China (central), Zhou Xiaochuan, mientras que la cita con el viceprimer ministro, Wang Qishan, "mostró el mutuo respeto de amigos de largo tiempo.

Con el ministro de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi, conversó, dijo "sobre la relación de Francia y China en general" y en la "fantástica cena que me ofreció mi colega, Chen Deming, tuvimos una sustanciosa discusión sobre el FMI, la economía de China y el G20, entre otros".

A preguntas de si designaría como su brazo derecho al chino Zhu Min, actualmente asesor especial de la presidencia-dirección general, Lagarde dijo:

"Le respeto por estar muy calificado, y me gusta mucho. Es un consejero clave y es justo que pudiera tener un puesto clave. Pero no debo de hablar de ello, sino concentrarme en mi candidatura", afirmó.

La primera candidata femenina al FMI, de 55 años, anteriormente abogada en una firma internacional privada, llegó a China procedente de India y antes estuvo en Brasil, todos miembros del BRICS, grupo de países emergentes junto a Rusia y Africa del Sur, que cuestionan la tradición de que sea un europeo quien dirija el Fondo.

"El FMI no pertenece a nadie sino a sus 187 miembros y la gestión no debe de estar en manos de un país o región en particular. Podemos perjudicar el equilibrio económico mundial si algunas economías están subrepresentadas", dijo a los periodistas.

Desde Pekín, Lagarde viajará a la reunión del Banco de Desarrollo Africano en Lisboa, que concentra a los gobernadores de bancos centrales y ministros de Finanzas y después a Arabia Saudí y Egipto.

El director en funciones del FMI, John Lipsky, también dijo hoy en Pekín, a donde viajó para las consultas con las autoridades chinas, que confiaba en que los miembros elegirán "un líder talentoso, experimentado, enérgico y eficaz".