Popular por creerse capaz de curar enfermedades como el sida mediante el yoga y por criminalizar a los homosexuales, el gurú Baba Ramdev ha encontrado otro altavoz con su ayuno contra la corrupción y a favor de la horca para los corruptos.

Cuarentón de anaranjado ropaje, luengo cabello, barba negra, el gurú, cuyo nombre verdadero es Ram Krishna Yadav, llevó a cabo el pasado sábado una concentración masiva en la capital para ayunar contra el blanqueo de dinero.

Ramdev fue expulsado por la fuerza de Nueva Delhi pero ha proseguido su huelga de hambre en la localidad norteña de Haridwar, que acoge su emporio del yoga y desde donde ha amenazado incluso con crear una milicia de autodefensa compuesta por 11.000 jóvenes.

Es la última vuelta de tuerca de un maestro de las relaciones públicas que además de por su dominio del yoga ha sido conocido por sus continuas y polémicas declaraciones en un país donde los gurús de su estirpe son fenómeno de masas.

En 2006, Ramdev aseguró que podía curar el sida o el cáncer a través del yoga y de medicinas ayurvédicas como el orín de vaca, e incluso declaró que la educación sexual podría ser sustituida por esta disciplina físico-mental.

La amenaza del Gobierno de emprender acciones legales en su contra le llevó a retractarse y a atribuir sus aserciones a algunos de sus fieles.

Pero después, en 2009, la despenalización de la homosexualidad por parte del Tribunal Superior de Nueva Delhi también fue objeto de sus elucubraciones.

"Este veredicto disparará la criminalidad y la mentalidad enferma. Es vergonzoso. Estamos siguiendo a Occidente", manifestó entonces el gurú.

Ahora se ha sumado a la campaña anticorrupción en la India, que gana peso al calor del malestar cada vez más generalizado de la población.

Tal es la influencia de Ramdev en la sociedad que antes de que iniciase el ayuno, cuatro ministros del Gobierno indio fueron a recibirle a su llegada a Nueva Delhi y mantuvieron largas e infructuosas negociaciones con él.

Ramdev siguió con su cruzada y desafió con una huelga de hambre secundada por decenas de miles de personas que apenas duró un día pues la Policía desalojó el recinto y le arrestó.

Poco antes, el gurú había pretendido escaparse disfrazado con ropa femenina, una "táctica de supervivencia -dijo- del rey guerrero Shiva".

Su expulsión de la capital no ha conseguido en cambio que se diluya la atención mediática hacia Ramdev, que cada día sorprende con una nueva declaración controvertida.

La última, la de querer formar un "sena" o ejército con 11.000 jóvenes de las aldeas indias para contrarrestar a la Policía.

Esta última aserción ha motivado incluso una demanda por sedición de un político del gubernamental Partido del Congreso.

Sea cual sea el resultado de la lucha de Ramdev lo que parece cierto es que la fórmula es de éxito.

En su libro "In Spite of the Gods" (2006), el escritor británico Edward Luce afirmó que Ramdev y otros gurús como él poseen "una sabiduría de gran importancia".

Y sentenció que algunas organizaciones políticas y sociales "deberían aprender lecciones de la nueva generación de gurús empresarios de la India, cuyas capacidades de márketing y relaciones públicas pueden alcanzar a gente de muy diferentes contextos".

Por Igor G. Barbero