El representante Anthony Weiner se suma a una lista creciente de políticos estadounidenses sorprendidos en escándalos de connotación sexual, que a la postre los llega a volver más conocidos por sus insinuaciones íntimas que por sus logros.

La admisión del demócrata de haber enviado fotos y textos obscenos a varias mujeres por internet se produce cuatro meses después que un legislador del norte del estado, el republicano Chris Lee, renunció cuando las fotos descamisadas que había enviado a una mujer que conoció en Craiglist fueron publicadas en línea.

Una demócrata, Kathy Hochul, ganó una elección especial para reemplazar a Lee.

Sin embargo, no ha habido escasez de escándalos sexuales en los dos partidos y en otros puntos de Estados Unidos.

El ex gobernador de California Arnold Schwarzenegger, un republicano, admitió el mes pasado haber tenido un hijo con una empleada doméstica.

El ex senador John Edwards, demócrata, que buscó dos veces la candidatura presidencial de su partido y fue candidato a vicepresidente de John Kerry en 2004, fue instruido de cargos la semana pasada acusado de haber violado las leyes que regulan las finanzas de las campañas al utilizar fondos para ocultar a su amante y su bebé poco antes de las primarias presidenciales de 2008.

El senador republicano John Ensign renunció el mes pasado, un día antes de la fecha en que debía atestiguar ante un panel de ética del Senado sobre una aventura amorosa con la esposa de un alto asistente y un pago de los padres del senador a la familia de la asistente.

Sin embargo, en los últimos años Nueva York ha emergido como un centro de políticos negligentes que arriesgan su cargo, sus familias y sus reputaciones por el sexo.

El representante demócrata Eric Massa renunció el año pasado en medio de denuncias de que hostigó sexualmente a miembros varones de su personal.

Después de ser arrestado por conducir en estado de ebriedad en 2008, el representante republicano Vito Fossella, casado con tres hijos, se vio obligado a admitir que había tenido una hija con una amante.

Uno de los escándalos sexuales en Nueva York involucró al ex gobernador demócrata Eliot Spitzer, quien renunció en 2008 después de haber sido identificado como el "Cliente número 9" en una redada por prostitución.

Antes de ser gobernador en 2006, Spitzer, ex procurador general del estado, se había ganado reputación nacional en parte por su represión de las bandas dedicadas a la prostitución.