Cientos de tribeños armados tomaron el control de varias partes de Taiz, la segunda ciudad más grande de Yemen, informaron el miércoles funcionarios de seguridad.

El avance sobre Taiz revela que el tenue control del gobierno sobre el país se ha debilitado aun más desde que el presidente Alí Abdulá Salé resultó herido el viernes en un ataque a su complejo en la capital Saná y fue trasladado a Arabia Saudí para recibir tratamiento médico. Mientras tanto, Yemen estaba al borde de la guerra civil.

Funcionarios de seguridad dijeron que Taiz, una ciudad de un millón de habitantes a 250 kilómetros (150 millas) al sur de Saná, estaba en calma el miércoles después de dos días de lucha durante los cuales las fuerzas leales al régimen combatieron a tribeños rivales que trataban de tomar el palacio presidencial allí.

Las fuentes hablaron con la condición del anonimato por no estar autorizadas a hablar con la prensa.

Taiz ha sido escenario de algunas de las mayores protestas contra Salé desde el comienzo de la rebelión contra su gobierno en febrero y también de enérgicas acciones represivas.

Los combatientes tribales entraron en la ciudad a fines de la semana pasada y atacaron a los soldados, al parecer para proteger a los manifestantes o para vengarse de las muertes en los actos de represión.

La violencia se ha intensificado desde que Salé fue a Arabia Saudí y dejó un vacío de poder en el país más pobre e inestable en el mundo árabe. Estados Unidos teme que este vacío favorezca al ala de al-Qaida en Yemen, una de las más activas de la red terrorista que ha lanzado dos ataques contra intereses estadounidenses.

Mientras tanto, el vocero de un jefe tribal cuyos efectivos combatieron a los soldados en los últimos días en Saná dijo que las fuerzas tribales se han retirado parcialmente de los edificios estatales que habían ocupado la semana pasada durante la lucha con los soldados del gobierno.

De todos modos, los desafíos siguen acumulándose frente a todo intento por brindar paz y estabilidad a Yemen. Milicianos musulmanes ocuparon la semana Zinjibar, capital provincial de la provincia de Abyan, en el sur, en una muestra de su poderío creciente.