El senador demócrata Bob Menéndez y su colega republicano Marco Rubio se mostraron el miércoles poco convencidos de que el candidato de la Casa Blanca a embajador en Nicaragua tenga la firmeza necesaria para responder al presidente Daniel Ortega.

Menéndez y Rubio, quienes encabezan la representación de sus respectivos partidos en el subcomité para el hemisferio occidental, interrogaron insistentemente a Jonathan Farrar durante una audiencia del comité de Relaciones Exteriores que duró una hora y a la que no asistieron otros senadores.

"Si tuviera que votar hoy no votaría a favor. Salgo de la audiencia muy preocupado, realmente no inclinado a apoyar su nominación", dijo Rubio a periodistas al culminar la audiencia. "Estoy muy preocupado, no creo que hizo buen trabajo en La Habana, y no creo que va a hacer buen trabajo en Managua" agregó el senador, refiriéndose al cargo actual de Farrar al frente de la oficina de intereses estadounidenses en la isla comunista.

Según Rubio, Farrar "llegó a la conclusión de que tenía que ser menos agresivo para caerle mejor al gobierno de Cuba, por eso vimos ocasiones en que estaba invitando a oficiales del régimen castrista a la sección de intereses a reunirse con él, pero no invitaba a disidentes, que se han quejado repetidamente de su función".

Rubio preguntó a Farrar si tal como dijo Wikileaks el año pasado, escribió en un cable diplomático que la disidencia cubana es vieja, está dividida por rivalidades mezquinas, concentrada en buscar financiamiento y no dedica demasiado tiempo en organizar una oposición seria al gobierno de la isla. Farrar respondió que no puede comentar documentos filtrados por Wikileaks, acatando una directriz del Departamento de Estado.

Las normas del Senado estadounidense estipulan que la objeción de un miembro basta para impedir la confirmación de un funcionario. Rubio y Menéndez son descendientes de inmigrantes cubanos y son los dos únicos hispanos en el Senado.

Farrar dijo durante su testimonio que su principal preocupación en la escena política nicaragüense es la presencia de observadores internacionales en los próximos comicios presidenciales.

Menéndez le respondió que la lista de problemas en Nicaragua era bastante mayor, y enumeró los planes de Ortega para buscar una reelección que viola la constitución de su país, ataques a medios de comunicación, al sector privado, y enriquecimiento ilícito gracias a su vínculo con el mandatario venezolano Hugo Chávez.

"Usted va a un país con muchos problemas en asuntos democráticos. ¿puede calmar mis preocupaciones? preguntó Menéndez.

Farrar respondió que antes y después de las elecciones presidenciales en Nicaragua "el rol de la sociedad civil será crucial, nuestros programas pueden ser una parte importante de la protección a la sociedad civil y de la preservación de instituciones democráticas, y esa ha sido mi prioridad en La Habana y lo sería en Nicaragua".

El Consejo Supremo Electoral aceptó la candidatura de Ortega para su reelección en los comicios del 5 de noviembre, pese a solicitudes de partidos opositores para anular su postulación.

Los senadores tienen 48 horas para enviarle preguntas adicionales a Farrar sobre la situación en Nicaragua.

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Luis Alonso Lugo está en twitter como @luisalonsolugo