Los consumidores estadounidenses han quedado en un fuego cruzado entre las instituciones financieras y los comerciantes a la espera de que el Senado vote si impide a la Reserva Federal limitar las comisiones que deben abonar los comercios cada vez que un usuario utiliza una tarjeta de débito.

La votación, programada para el miércoles por la tarde, es la culminación de una larga y cara puja entre los cabilderos del sector bancario y los comercios, que no es del agrado de los legisladores debido a su influencia y sus contribuciones electorales.

La clave reside en si la Fed reducirá los 16.000 millones de dólares que según el banco central estadounidense pagan los comerciantes a bancos y empresas de tarjetas de crédito por los 38.000 millones de veces que los usuarios usan anualmente las tarjetas de débito.

Según la Fed, esos pagos oscilan en torno a los 44 centavos de dólar por uso, lo que conforme a la propuesta del banco central presentada el año pasado quedarían limitados a 12 centavos por transacción.

La reforma financiera ordenada el año pasado por la Fed estipula un cambio que entraría en vigencia el 21 de julio.

El Senado intenta postergar esa fecha y las nuevas normas durante un año y ordenó a la Fed y otros tres organismos oficiales estudiar si la propuesta es justa y enmendarla si por lo menos dos de los organismos deciden que no lo es.