La trabajadora doméstica ("nana") del ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín, fue despedida de su trabajo en el 2010 pese a estar embarazada, una situación que infringe las leyes chilenas, denunció hoy un medio electrónico de este país.

Según un documento de fiscalización al que tuvo acceso The Clinic Online, a fines del año pasado tanto el ministro y su esposa Francisca Cisterna Lira, enfrentaron la denuncia de una asesora del hogar (empleada doméstica) por haber sido exonerada estando encinta.

Fuentes cercanas al titular de Hacienda negaron este martes que la familia hubiese sabido del embarazo al momento de la decisión, pero la fiscalización de la Dirección del Trabajo dijo lo contrario: "reconocieron el hecho y reintegraron a la mujer".

Frente a esta situación, el ministro Larraín difundió esta noche una declaración en la que precisó que la empleada doméstica trabajó en su "hogar desde el día 24 de agosto de 2010 hasta el 6 de noviembre de 2010" y que con esa fecha abandonó su domicilio y no regresó nunca más a desempeñar sus funciones.

Explicó que luego de denunciar a la Inspección del Trabajo su injustificada ausencia, se decidió poner término a su contrato, sin saber en ese momento que se encontraba embarazada.

"De este hecho fuimos notificados el 16 de noviembre y decidimos entonces reincorporar a la trabajadora, cumpliendo estrictamente con la ley. Hasta la fecha, ella no ha regresado a cumplir sus labores", recalcó.

Termina su declaración lamentando que estas circunstancias se hayan prestado para una errónea interpretación y destaca que durante su vida, en el ámbito público y privado ha "velado siempre por cumplir rigurosamente con la ley, especialmente por respetar aquellos derechos fundamentales que la sociedad resguarda".

Según reveló The Clinic, el 24 de noviembre de 2010 una inspectora se acercó a la casa de los Larraín para informar que debían reincorporar a la trabajadora doméstica, además de confirmar que sabían del embarazo al momento del despido.

La fiscalizadora relata en un documento, que la esposa del ministro tras ser informada de la situación se negó a firmar la notificación en la se explica el caso "y cerró violentamente la puerta de la calle".

La ley chilena indica que el fuero maternal, que parte desde el inicio de la concepción hasta un año después, es irrenunciable y rige incluso aunque las partes desconozcan el embarazo, y obliga a la reincorporación de la trabajadora incluso en la primera visita de la fiscalización.

El ministro de Hacienda es uno de los principales impulsores de la extensión del posnatal en seis meses para las mujeres embarazadas, aunque el proyecto ha chocado con la oposición en el Parlamento ya que la iniciativa elimina algunas garantías ya establecidas en la ley antigua que otorga tres meses de posnatal.

En respuesta a la polémica generada tras darse a conocer el despido de la asesora del hogar, la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, fue enfática en señalar que el fuero maternal debe respetarse "cualquiera sea el caso".

Matthei indicó este martes que por los antecedentes que le proporcionó la Dirección del Trabajo, la mujer fue recontratada y actualmente se encuentra en su domicilio con licencia médica.

Este incidente se produce en momentos en que la alianza de Gobierno ha llevado hasta el Tribunal Constitucional la pretensión de los legisladores de la oposición de que el proyecto de permiso posnatal retribuido de seis meses se amplíe a las madres de clase media, que quedaron excluidas de la iniciativa presentada semanas atrás por el Ejecutivo ante el Parlamento.

Asimismo, la situación se da justo cuando los 178 países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) están reunidos en Ginebra en la Conferencia Internacional del Trabajo para decidir sobre la posible adopción de un convenio y/o recomendación sobre trabajo decente para trabajadoras (es) domésticas.

Según la OIT, los trabajadores del servicio doméstico siguen siendo víctimas frecuentes de violación a los derechos humanos y a los derechos fundamentales en el trabajo, como el trabajo forzoso, el trabajo infantil y la discriminación.

De acuerdo con dicha organización, en América Latina más de 14 millones de mujeres son trabajadoras del hogar.

Se estima que en todo el planeta este número alcanza a 52 millones, de los cuales alrededor del 80 por ciento, unos 43 millones, son mujeres.