La polémica sobre el Diccionario Biográfico Español llegó hoy al Parlamento, donde el Gobierno instó a la Real Academia de la Historia a que rectifique de inmediato las entradas que, como la de Francisco Franco, carecen de rigor histórico.

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, tuvo que responder a dos preguntas de los diputados de Izquierda Unida (IU) Gaspar Llamazares y del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Aitor Esteban Bravo sobre algunas biografías de esta obra, como la que afirma que Franco "montó un régimen autoritario pero no totalitario".

"Real caverna de la Historia" es el término que empleó Llamazares en la sesión de control al Gobierno celebrada en el Congreso de los Diputados para referirse a esa institución que ha elaborado, según dijo, un "panegírico franquista" y "un libelo contra la democracia y contra la República".

Por ello, el diputado de IU exigió al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero que denuncie el convenio que tiene con la Real Academia de la Historia y que no permita que se publique ninguna edición del diccionario.

"El diccionario es un insulto a la inteligencia, a la ciencia y a la historia", así como "un fraude y burla a la democracia porque con dinero de la democracia no se puede hacer golpismo blando", manifestó Llamazares.

De la misma forma criticó el diputado del PNV a esa academia, a la que calificó de "institución fosilizada e ideologizada", un "búnquer del pasado".

Esteban ha considerado "un escándalo" el hecho de que se encargara la entrada de la biografía de Franco al historiador Luis Suárez, "una persona que ha sido secretario de Universidades en el régimen dictatorial, que es presidente de la hermandad del Valle de los Caídos" (el lugar de las afueras de Madrid en el que está enterrado el dictador).

El ministro de Educación desaprobó cualquier "exaltación formal o ideológica, cualquier justificación o revisionismo" del franquismo, aunque consideró que este asunto es una cuestión, sobre todo, "de rigor histórico, de objetividad, de procedimiento en el análisis y elaboración de los textos y esto, sin duda, no se ha hecho bien".

Tras insistir en que el Gobierno ha trasladado a la Academia de Historia que "es indispensable que se rectifiquen inmediatamente las entradas que no cumplen" los requisitos de rigor, explicó que no le corresponde señalar técnicamente "cómo ha de hacerse ni cuál es el camino para lograrlo".

No obstante, ha recalcado que la relación de la Real Academia de Historia con el Ministerio de Educación es estrictamente administrativa y que, por ello, no tiene capacidad de intervenir ni en su funcionamiento interno ni en su independencia científica.

"El Ministerio de Educación no ha intervenido en ningún momento en la elaboración, supervisión o edición de los contenidos de la obra", reiteró.

Gabilondo defendió asimismo que hay que garantizar de manera escrupulosa el empleo del dinero público dedicado a esta obra, que fue aprobado por el Parlamento. El Diccionario Biográfico recibió una subvención de 6,4 millones de euros (9,3 millones de dólares).

La intervención del ministro se produjo un día más tarde de que el grupo parlamentario socialista presentara una iniciativa en la que reclama al Gobierno que interrumpa la difusión en España y fuera del país del Diccionario Biográfico hasta que una comisión científica revise las entradas en las que se ha detectado una "falta de objetividad". EFE

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