Una pandilla de latinos se confabuló para expulsar a los habitantes negros de una ciudad del Sur de California a través de la intimidación, las amenazas y las acciones de violencia desde principios de la década de 1990 como medida de exhibir su influencia y como muestra de lealtad a una pandilla del la Mafia Mexicana que está en prisión, según los documentos de la acusación federal por delincuencia organizada.

Más de 50 personas enfrentan acusaciones y las autoridades actuaron la madrugada del martes para capturar a los integrante de la Pandilla Varrio Azusa 13.

Los fiscales federales aseguran, según los documentos difundidos el martes, que la pandilla, que tiene unos 400 integrantes o asociados, se involucraron en una serie de delitos que iban desde el narcotráfico hasta los delitos de intolerancia agravada que han azotado a Azusa, una localidad de unos 45.000 habitantes cercana a Los Angeles.

"Esperamos que este caso federal señale el fin de este comportamiento racista y ayude a resarcir a todas las víctimas que han sufrido en los últimos años", indicó el fiscal federal Andre Birotte hijo.

Unas 16 personas de las mencionadas en la acusación fueron arrestadas el martes y los 23 restantes ya estaban detenidos, indicó el vocero del fiscal federal Thom Mrozek. Las autoridades estaban buscando a otros 12 sospechosos.

La captura de los pandilleros es el esfuerzo más reciente entablado por las autoridades para impedir que las pandillas latinas sigan atacando a los negros en el área de Los Angeles.

En el 2009, más de 140 integrantes la pandilla Varrio Hawaiian Gardens fueron arrestados en relación con una campaña de ese grupo en contra de los negros.

Hace cuatro años, las autoridades arrestaron a decenas de integrantes de la pandilla Florencia 13 del sur de Los Angeles en relación con el asesinato de negros sólo por el color de su piel.

Las acusaciones presentadas el martes son muy parecidas a las efectuadas por fiscales federales en contra de la pandilla de The Avenues, una pandilla del área de Highland Park, al noreste del centro de Los Angeles, donde cuatro integrantes de esa pandilla fueron hallados culpable en el 2007 de cometer crímenes por odio en el asesinato de un hombre negro.