Las autoridades esperaban que sus esfuerzos durante la noche puedan impedir que un enorme incendio forestal alcance la cúspide de una montaña y comience a expandirse hacia dos poblaciones orientales de Arizona, lo que le daría una victoria a los bomberos en el 11mo día de lo que ha sido una batalla agotadora.

Aproximadamente la mitad de los 4.000 habitantes de la localidad de Eagar fueron obligados a evacuar el martes pues las llamas del incendio comenzaron a calcinar la cúspide de las montañas cercanas.

Los habitantes del resto de Eagar y de la vecina Springerville comenzaron a preocuparse mientras esperaban noticias si deberían marcharse también o no.

"Todos los que están aquí están sufriendo ansiedad por esto", señaló el vicealguacil del Condado de Apache, Brannon Eagar, a los habitantes que se congregaron el martes por la noche en una reunión pública.

"Nunca pensamos que veríamos que el fuego superaría la montaña, pero ya está allí y vamos a luchar con él con lo mejor que tengamos. Algunas personas están molestas y puedo entenderlo y lo lamento", agregó.

Al desaparecer la luz del día el martes, tanto autos, como camiones y remolques cargados con pertenencias comenzaron a marcharse de Eagar mientras empleados de la oficina del alguacil y otros policías dirigían el tránsito.

Las llamas iluminaban la cumbre de la montaña en el costado sudoriental de Springerville, y las columnas de humo naranja se desprendían de las montañas.

En tanto, una lluvia de ceniza caía el cielo acompañada por denso humo, y cuando el sol avanzó en el horizonte se tornó de un color rojo sangre.

Las cuadrillas trabajaron frenéticamente durante la noche para incendiar las áreas de pasto que aún no se habían consumido así como algunos combustibles para no permitir que el fuego se alimentara de ellos en caso que lograra superar la parte más alta de la montaña y lograra avanzar hasta el área de pastizales y zonas boscosas que rodean a ambas poblaciones.