Costa Rica se adhirió hoy a una campaña de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que pretende combatir la violencia contra las mujeres, un flagelo que causa más de 30 muertes al año en el país.

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, y la titular del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), Maureen Clarke, firmaron hoy la adhesión a la campaña "Latinoamérica, únete para poner fin a la violencia contra las mujeres", iniciativa del secretario general de la ONU, Ban Kin-moon, lanzada en 2009.

"Esta serpiente de mil cabezas se refugia todavía y cada vez más en aquellos rincones fallidos de nuestras políticas públicas y de la acción ciudadana, en aquellos espacios olvidados donde también se sufre de inequidad, falta de educación y de oportunidades", expresó Chinchilla en un discurso.

La campaña incluye afiches y anuncios de televisión y radio que contienen mensajes para erradicar y prevenir la violencia contra las mujeres en todas las edades.

También abarca compromisos de instituciones públicas para garantizar el cumplimiento de las leyes en la materia, el acceso a la justicia y los servicios de salud, así como reforzar la protección de las mujeres en mayor situación de riesgo.

Datos oficiales indican que en 2010 murieron 19 mujeres por condición de género, es decir, sólo por tratarse de mujeres, dato que las autoridades costarricenses tipifican aparte de los femicidios (asesinatos por parte de la pareja) que fueron 10.

En 2010 el 71 % de los imputados por asesinatos de mujeres se dedicaban a labores agrícolas, eran hombres desempleados con antecedentes delictivos o consumidores de droga, mientras el 59 % de las víctimas estaban desempleadas.

Chinchilla afirmó que "todos estos son terribles territorios donde se acumulan nuestras brechas sociales, económicas y educativas" y enfatizó en la existencia de una "correlación entre asesinatos de mujeres y las condiciones sociales".

La mandataria afirmó que la legislación del país ha mejorado en los últimos años y que ahora protege a las mujeres "desde el instante que comienzan a ser humilladas", pero reconoció que "debemos mejorar las políticas de genero".