El incendió que se declaró el pasado domingo en el condado de Miami-Dade (Florida, EE.UU.) ha afectado ya a cerca de 3.000 hectáreas de maleza, mientras equipos de bomberos intentan controlar los diversos focos, informaron hoy las autoridades.

De momento ninguna vivienda ni comercio se encuentra en peligro, pero la sequedad del ambiente y los vientos cambiantes podrían convertir el incendio en una amenaza para la población al suroeste del condado.

La División Forestal de Florida ha desplegado siete unidades de bomberos en el lugar del incendio para prevenir que el fuego cruce la avenida Krome (que se halla cerrada) y se propague hacia el oeste.

Se desconocen todavía las causas del incendio, que ha originado un denso humo en la zona.

La sequía que padece el sur de Florida estos últimos meses ha afectado también al nivel de las aguas del lago Okeechobee, casi 1,5 metros por debajo del registrado el año pasado por estas fechas.

"Estamos en una temporada muy seca, no ha llovido en el sur de Florida, de modo que necesitamos ser conscientes de que cualquier cosa tan pequeña como un cigarrillo puede causar que ardan centenares de hectáreas", señaló Scott Peterich, de la División Forestal.