En delicado estado se encuentran cuatro indígenas mapuches condenados a penas de hasta 14 años y que desde hace 85 días están en huelga de hambre.

"Están pasando días difíciles. Se encuentran bastante delicados de salud por el ayuno prolongado", dijo el médico mapuche Juan Carlos Reinao, que asiste y controla a sus hermanos de etnia en el hospital de la ciudad de Victoria, en declaraciones a radio Cooperativa.

Al atardecer, tres de los cuatro ayunantes fueron trasladados en medio de incidentes a otros tres hospitales y sus familiares acusaron maltrato. Hubo forcejeos con los gendarmes encargados de su custodia y traslado.

"Los esposaron y les pegaron", sostuvo Natividad Llanquileo, vocera de los mapuches y hermana de uno de los huelguistas de hambre.

Sostuvo que el traslado "por razones médicas", según el director del hospital de Victoria, Joaquín Sanzana, "puede significar la muerte de cualquiera de ellos".

Sanzana afirmó a la prensa que el estado delicado de los ayunantes está "empeorando cada día y en este momento los tres que fueron trasladados es porque están ad portas a tener riesgo vital".

Los cuatro mapuches, que cumplían su condena en la cárcel de Angol a 600 kilómetros de esta capital, fueron trasladados hace más de dos semanas al hospital de Victoria al acentuarse su precario estado.

Reinao indicó que la situación se ha complicado porque al ayuno se han sumado algunos familiares de los cuatro condenados. La madre y una hermana de los huelguistas se encuentran en las afueras del hospital ayunando desde el lunes en una carpa.

El médico dijo que "en cualquier momento puede surgir una complicación" por el estado de desnutrición, la pérdida de entre 20 y 25 kilos y la escasa hidratación.

Agregó que los cuatro mapuches están decididos a mantener su ayuno aunque la autoridad penitenciaria pidió autorización a un tribunal para alimentarlos por la fuerza. El médico dijo que la alimentación forzada podría ser considerada una tortura.

Reinao dijo que Ramón Llanquileo, de 29 años, es el más complicado. Los cuatro participaron hasta octubre del año pasado en otro ayuno de 81 días que concluyó por mediación del actual arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, con el compromiso del gobierno de modificar una severa ley antiterrorista por la que eran juzgados.

En marzo los cuatro mapuches fueron condenados a penas de entre 20 y 25 años por el ataque con perdigones a un fiscal y tres policías y por un robo. El juicio fue rechazado por los mapuches porque incluyó a testigos anónimos en su contra, reclamo que fue apoyado por la Defensoría Pública.

La defensa de los condenados apeló a la Corte Suprema y pidió la nulidad del juicio, pero el viernes la sala penal del máximo tribunal desestimó la anulación del juicio y sólo redujo las penas a entre 8 y 14 años.

Héctor Llaitul, un trabajador social considerado el líder de la radical Coordinadora Arauco-Malleco, fue el que recibió la mayor condena, 14 años. Su madre y su esposa se han unido al ayuno. Llaitul fue el único en ser mantenido en el hospital de Victoria.

Otra de las huelguistas es Natividad Llanquileo, hermana del condenado Ramón Llanquileo, quien ha actuado como vocera de los mapuches.

La única esperanza de los familiares es que el presidente Sebastián Piñera indulte a los cuatro condenados, aunque aún no han iniciado esa gestión.

Pero la portavoz oficial, Ena von Baer, descartó el miércoles esa posibilidad.

"Nosotros somos respetuosos de los tribunales de justicia. Son ellos los que han tomado esta definición (las condenas) y el gobierno ha cumplido por su parte el cien por ciento de todos los acuerdos a que llegó con los comuneros mapuches. Nos parece lamentable que ellos hayan optado por la huelga de hambre", dijo Von Baer.