Alrededor de 100.000 civiles se encuentran desplazados en la región petrolera sudanesa de Abyei desde que comenzó una ola de violencia a finales de mayo, según señaló hoy la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El portavoz de ACNUR Adrian Edwards dijo que mucha gente sigue todavía en movimiento o escondida entre la maleza para huir de la fuerte actividad militar que se desarrolla en la zona.

Según la Oficina humanitaria de la ONU (OCHA), la situación en Abyei en los últimos días era "tensa e impredecible" y podían oirse tiroteos esporádicos.

Cada vez más personas están regresando a la ciudad de Agok, de donde habían salido huyendo de la violencia, y sólo el pasado 3 de junio, según OCHA, diez autobuses llenos de gente salieron desde Turalei hacia Agok.

"Estamos vigilando para ver si este movimiento de gente es voluntario", manifestó la portavoz de OCHA, Elizabeth Byrs.

El portavoz de ACNUR mostró también preocupación por ese regreso de desplazados a Agok "a pesar de la presencia de civiles y militares armados".

Los que regresan son tanto antiguos residentes de la ciudad como desplazados de otras zonas cercanas.

Edwards dijo que ACNUR ha recibido informaciones de gente acerca de que tienen lugar saqueos y tiroteos por la noche, así como agresiones por parte de hombres armados en torno a Abyei.

"ACNUR está preocupado por la continua presencia de soldados en la zonas donde tienen lugar las operaciones humanitarias. Pedimos a ambas partes que se contengan de realizar actos de violencia contra civiles", destacó el portavoz.

La actual escalada de violencia comenzó el 21 de mayo cuando la ciudad de Abyei, en la frontera entre el norte y el sur de Sudán, fue atacada y tomada por las Fuerzas Armadas de Sudán.

Debido a complejidades tribales, Abyei quedó al margen de la aplicación de los acuerdos de paz firmados entre el norte y el sur en 2005 y que llevarán el próximo mes a la independencia de este último, después de sus habitantes optaran por la separación del resto del país en un referendo el pasado enero.

Los residentes de Abyei tendrían que haber decidido también en un plebiscito si continuaban bajo la administración de Jartum o si se acogían al gobierno del sur, pero la votación no se celebró por la falta de un acuerdo sobre quiénes podían sufragar.