El gobierno del presidente Barack Obama aún no anuncia a quién nominará como subsecretario de estado para el hemisferio occidental, pero el senador hispano Marco Rubio ha dejado claro que deberá ser alguien con una postura enérgica contra el gobierno comunista de Cuba.

Los próximos giros de la política exterior estadounidense hacia América Latina dependerán de que el Senado apruebe al candidato de la Casa Blanca para reemplazar a Arturo Valenzuela, quien abandonará su cargo durante el próximo bimestre. El Congreso empezará el 8 de agosto su receso de verano.

"Espero que el nuevo subsecretario de estado tenga la fortaleza de nadar contra la corriente de quienes creen que trabajando con tiranos como los hermanos Castro y Hugo Chávez es el camino correcto, y en cambio busque defender las instituciones democráticas donde están amenazadas, y especialmente como una voz para el creciente movimiento prodemocrático en Cuba", dijo Rubio a AP en un correo electrónico enviado recientemente.

Rubio y el demócrata Bob Menéndez son los únicos hispanos en el Senado estadounidense, descienden de inmigrantes cubanos y ambos encabezan la representación de sus respectivos partidos en el subcomité para el hemisferio occidental, adscrito al comité de Relaciones Exteriores integrado por 17 legisladores.

Ambos han sido críticos a la eliminación parcial de restricciones para viajar y enviar remesas a Cuba, un intento reciente de Obama para medir el interés de los Castro en mayores reformas políticas tras la liberación de presos políticos. El tema Cuba ha jugado tradicionalmente un papel protagónico en el proceso de confirmación de los nominados a este cargo diplomático.

Las normas de la Cámara Alta estadounidense estipulan que la objeción de un senador basta para impedir la confirmación de un funcionario.

Valenzuela, actual subsecretario de estado para el hemisferio occidental, obtuvo el cargo en 2009 solo después de que el republicano Jim DeMint retirara su oposición inicial, en protesta por el apoyo de Obama al derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya.

La Casa Blanca aún no ha presentado su candidato para reemplazar a Valenzuela, pero los comentarios en la capital estadounidense mencionan con insistencia al actual subsecretario para el control del narcotráfico internacional William Brownfield, quien se inició en el servicio exterior en 1979 en la ciudad venezolana de Maracaibo, y posteriormente fue embajador en ese país y en Colombia.

Además de su dilatada experiencia, una de las cartas que podría jugar a favor de Brownfield son los reportes que envió en 2006 como embajador en Caracas sobre la profunda infiltración de los servicios cubanos de espionaje en los organismos venezolanos de seguridad, los cuales fueron difundidos en noviembre por la organización wikiLeaks.

Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, comentó a AP que "la batalla (en el Senado) es segura porque los opositores conservadores (de Obama) condicionarán la confirmación para obtener concesiones en temas como Cuba, Venezuela o Nicaragua".

En tales circunstancias, "la ventaja de (nominar a) un diplomático de carrera es que esta persona ha trabajado para varios gobiernos durante su carrera. Una consideración muy importante para seleccionar a la persona apropiada es que no quede estancada en el proceso de nominación", agregó Arnson.

Stephen Johnson, el director del programa para las Américas del Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos, recomendó en su blog a Obama aclarar en detalle sus objetivos para la región como una manera de facilitarle el trabajo a quien reemplace a Valenzuela.

Al resultar electo, "el presidente Obama no tenía colaboradores cercanos que entendieran la región. Pero Hillary Clinton, su opción para secretaria de Estado, tenía mucha experiencia" no solo como ex candidata presidencial sino como esposa de Bill Clinton, dijo Johnson refiriéndose al presidente estadounidense que logró el apoyo al tratado de libre comercio con Canadá y México y estableció las bases para el Plan Colombia. "Resolver esas diferencias es difícil para cualquier subsecretario" de Estado.

El presidente del Diálogo Interamericano Michael Shifter compartió con AP que si bien un cambio importante en la política regional de Washington luce improbable, podrían darse ajustes modestos como no dedicar tanto tiempo a gobiernos como Ecuador, Bolivia y Nicaragua para dedicárselo a países más afines como México, Brasil y Colombia.

"No hay tanta gente (en el equipo de gobierno) trabajando sobre América Latina y el equipo debe optimizar. No se necesita un gran ajuste, sino invertir el tiempo de manera más eficiente en aliados naturales, donde el tiempo invertido puede rendir más", explicó Shifter.

Según Joy Olson, directora de una organización no gubernamental Oficina de Washington para América Latina (WOLA por sus siglas en inglés), la relación hemisférica no es "particularmente buena ni mala, pero necesita cobrar dinamismo".

"El entusiasmo falta. Valenzuela creyó que la región es importante, pero de alguna manera las batallas burocráticas de los últimos dos años le han restado brillo", dijo Olson. "Espero que seleccionen a alguien que sea dinámico y dispuesto a adoptar riesgos para descifrar qué significa la cooperación cuando Estados Unidos ya no es único actor dominante en la región".

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Laura Wides en Miami cooperó con este despacho

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Luis Alonso Lugo está en twitter como @luisalonsolugo