Los cadáveres encontrados en fosas clandestinas en los estados norteños de Durango y Tamaulipas han aumentado y ya suman en conjunto 429 cuerpos.

La titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Marisela Morales, informó el martes en rueda de prensa que en Durango han sido encontrados 236 cuerpos y una cabeza en tumbas clandestinas en la capital de un estado donde dijo que tienen reportes de divisiones y pugnas internas de grupos del narcotráfico.

En Tamaulipas, en el extremo opuesto de Durango pero siempre en la frontera con Estados Unidos, las autoridades han exhumado 193 cuerpos en 47 fosas clandestinas, dijo Morales, quien ha atribuido en el pasado los hechos al cartel de las drogas de Los Zetas.

La violencia atribuida al crimen organizado ha dejado más de 35.000 muertos en todo el país desde diciembre de 2006, cuando el gobierno del presidente Felipe Calderón lanzó una ofensiva contra los carteles de las drogas.

El anterior reporte de cuerpos recuperados dado a conocer por autoridades estatales y federales era de 226 en Durango y 183 en Tamaulipas.

La procuradora dijo que por el caso de las fosas en Tamaulipas se han librado 85 órdenes de aprehensión, aunque no mencionó ninguna detención en el caso de Durango.

"La información que tenemos de inteligencia (es) que en el estado de Durango sí hay una pugna interna donde ellos mismos están dividiéndose", señaló la funcionaria al ser interrogada sobre reportes de que el Cartel de Sinaloa enfrenta una fractura interna en el lugar.

Morales dijo que en todo el país, muchos de los carteles "están debilitados", aunque no especificó cuáles de ellos.

Uno de los casos de división que han sido reconocidos en el pasado es el del cartel de los hermanos Beltrán Leyva, que se fracturó a raíz de la muerte de su líder Arturo Beltrán en diciembre de 2009.

Héctor Beltrán, otro de los hermanos, ha intentado hacerse del control del grupo y para enfrentar a rivales formó un grupo denominado Cartel del Pacífico Sur.

Señaló que los golpes dados por las autoridades a los carteles del narcotráfico ha provocado que se dividan en grupos más pequeños que luchan por el control de territorios y eso mismo genera más violencia.

Consideró que el reto ahora es lograr unir a la sociedad con las autoridades, aunque reconoció que "no es fácil generar confianza".