En un relato casi cinematográfico, Pedro Almodovar ha montado una lectura muy personal de la obra del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe en la exposición que el cineasta inaugura hoy en la Galería Elvira González, de Madrid.

Incluida en el Festival Off de PhotoEspaña 2011, la muestra exhibe veintiocho imágenes, tomada entre 1976 y 1989 e impresas en gelatina de plata, procedentes de la Fundación Mapplethorpe, institución con la que la galería inició el pasado enero una relación que le permite representar en exclusiva en España la obra del fotógrafo.

"El hecho de representar a Mapplethorpe en España nos permite disponer de un fondo de más de mil setecientas imágenes y queríamos celebrarlo de una manera especial", ha comentado a Efe Isabel Mignoni, directora de la galería Elvira González.

La edad, los intereses generacionales, las vivencias y las coincidencias en algunos puntos en cuanto a su forma de trabajar, como los encuadres o el estudio de la luz, "nos llevaron a pensar en Almodóvar para que nos ofreciera una visión de la obra de Mapplethorpe, al que conoció en Madrid y después coincidió en Nueva York", ha explicado Mignoni.

Pedro Almodóvar no dudó en apuntarse a este proyecto en el que le interesaba ofrecer una visión plástica del cuerpo humano y de la geometría del espacio entorno a la figura corporal.

"Le enviamos muchísimas imágenes para que eligiera, ya que es muy exhaustivo y perfeccionista. Tras una segunda selección, ha montado un recorrido que se inicia con el autorretrato de 1988, con los ojos de Mapplethorpe que te miran fijamente al entrar en la exposición".

Esta imagen, junto con la que hizo en 1976 a Patti Smith, "que era como su ángel de la guardia", según Mignoni, introducen al espectador en el universo del fotógrafo, considerado como uno de los autores emblemáticos de la segunda mitad del siglo XX.

En el primero de los espacios se exhiben imágenes en las que el autor juega con el cuerpo masculino. "A Almodóvar le ha interesado mucho el cuerpo encadenado, prisionero en las cajas geométricas en las que Mapplethorpe situaba a los protagonistas de sus imágenes, en general modelos, bailarines o actores porno", ha explicado Mignoni.

Se trata de cuerpos que encierran mucha tensión dentro de unos espacios de los que también ellos forman parte, como ocurre en una de las imágenes preferidas del cineasta, "Thomas", de 1986.

Otra de las secuencias montadas por Almodóvar es la que muestra los cuerpos como esculturas y las esculturas como cuerpos vivos. "Mapplethorpe pone al ser humano sobre un pedestal, como si fuera una escultura ya que concibe la belleza plástica del cuerpo masculino como una escultura clásica", en opinión de Isabel Mignoni.

Un paralelismo con el que también juega al relacionar la belleza plástica de una flor, a la que dota de la misma sensualidad y estética que el cuerpo humano, con el pene masculino.

Como "un momento de tranquilidad" define la galerista el espacio en el que se exhibe una selección de imágenes de flores. "Mapplethorpe era -dice- un gran coleccionista de vasos, vasijas, floreros, que utilizaba en su imágenes creando ambientes con gran sentido de la estética".

Algunas de las flores de este autor, que falleció en 1989 por complicaciones derivadas del sida a los 42 años, encierran secretos y juegos perversos tras su belleza, como el tulipán que se posa sobre la punta de un afilado cuchillo o el que se sujeta sobre unos pinchos, en una manera muy personal de componer la flor.

El único detalle en color de la exposición se encuentra en este espacio en el que se exhibe "Tulip", impresión en gelatina de plata de 1988.

"Las obras que hizo en color son piezas únicas, mientras que las demás forman parte de series de siete, diez o quince ejemplares", cuyos precios oscilan entre los 8.000 y los 30.000 euros, informó la directora de la galería, que en otoño publicará un libro con textos de la novelista y poetisa estadounidense Siri Hustvedt, basados en la selección que Pedro Almodóvar ha realizado para esta exposición.

El recorrido por esta secuencia de la obra de Mapplethorpe, quien supo captar la esencia del mundo homosexual convirtiéndose en el fotógrafo más representativo de los años 80 del siglo XX, tiene un final dramático que se transmite en el retrato de Lisa Lyon y en la fotografía "Cock and Devil", ambas de 1982.