El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, agradeció hoy personalmente a los cancilleres y demás representantes de la OEA, reunidos en San Salvador, por la decisión de reincorporar a su país al organismo hemisférico tras casi dos años de aislamiento por un golpe de Estado.

Lobo acudió a la sede de la Cancillería salvadoreña, en un municipio aledaño a San Salvador, para almorzar con los 22 ministros de Exteriores y delegados de los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) que asisten a la 41 Asamblea General que se celebra en el país centroamericano hasta mañana.

"Para mí ha sido importante agradecer a todos ustedes" la vuelta de Honduras al organismo, que supuso el fin del aislamiento del Sistema Interamericano, declaró Lobo a los altos representantes de los países del continente.

Lobo pidió a los cancilleres que "expresen lo mismo a sus presidentes", así como su voluntad y deseo ahora que están de "regreso en la OEA" de fortalecer "la relación entre todos".

"Nosotros en Honduras vivimos un periodo muy difícil, muy complicado", señaló Lobo.

En principio se esperaba que el mandatario hondureño acudiera a una de las plenarias de la Asamblea para ofrecer ese agradecimiento.

La reincorporación de Honduras como miembro pleno de la OEA ha sido saludada por los representantes participantes en la Asamblea, aunque también se han escuchado alertas al Gobierno de Lobo para que cumpla con el compromiso de respetar los derechos humanos de los hondureños.

El reingreso de Honduras a la OEA, tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009, fue aprobado el pasado miércoles en Washington por todos los miembros activos del organismo con la única excepción de Ecuador.

Quito reclama que ni los golpistas hondureños han sido castigados ni se ha acabado con la "impunidad" en torno a los casos de violaciones a los derechos humanos vinculados con los sucesos de 2009 en el país centroamericano.

La vuelta de Honduras a la OEA como miembro pleno derivó de un acuerdo firmado por Zelaya y Lobo, con la facilitación de Colombia y Venezuela, que permitió el regreso del derrocado presidente a su país tras 16 meses de exilio.