El presidente yemení, Alí Abdalá Salé, resultó herido de mayor gravedad de lo que se suponía en un ataque a su complejo la semana pasada, dijeron el martes funcionarios estadounidenses, lo que complica la reacción estadounidense a la creciente inestabilidad en ese país considerado clave en la lucha contra al-Qaida.

Tres funcionarios dijeron que Salé tiene quemaduras en un 40% del cuerpo y padece de hemorragia intercraneal. Las fuentes hablaron con la condición del anonimato debido a lo delicado de la situación.

Un funcionario y un ex funcionario estadounidenses dijeron que Salé tenía además heridas en la parte superior del cuerpo. Agregaron que se supone que las heridas fueron causadas por una bomba colocada dentro de su complejo en la capital yemení y no por un ataque con cohetes desde fuera.

Asimismo, el Pentágono confirmó el martes que los militares estadounidenses habían dejado de entrenar a las fuerzas yemeníes.

El coronel Dave Lapan, un vocero del Pentágono, dijo que Estados Unidos espera poder reanudar el programa. No quiso decir cuántos efectivos militares estadounidenses están ahora en Yemen, pero funcionarios estadounidenses han dicho que los instructores eran unos 80.

La revelación sobre el estado de Salé suscitó temores sobre la creciente inestabilidad en una nación que había sido plataforma de lanzamiento de ataques contra intereses estadounidenses por parte de al-Qaida de Yemen.

Estados Unidos supuso inicialmente que Salé había salido ileso del ataque del viernes. El presidente yemení fue operado el lunes en Arabia Saudí para removerle astillas de madera del pecho y para tratar intensas quemaduras en el rostro y el pecho por el ataque, que mató a 11 guardaespaldas y dejó otros cinco altos funcionarios gravemente heridos.

El lunes, la secretaria de estado Hillary Rodham Clinton reclamó una "transición inmediata" en Yemen. Dijo que esa nación necesita un proceso que "todos saben conducirá al tipo de reformas económicas y políticas que están buscando".