La segunda edición londinense de la feria de arte latinoamericano Pinta, que abrió sus puertas por primera vez en Nueva York en 2007, cuenta este año con la participación en Londres de más de cincuenta galerías y se consolida como uno de los escaparates europeos especializados en artistas de Latinoamérica.

Pinta atrae al Earls Court Exhibition Centre de Londres, hasta el 9 de junio, tanto a pequeños y medianos coleccionistas como a grandes compradores institucionales, como la Tate, de Londres, el Reina Sofía de Madrid, el MACBA de Barcelona o el Centro Pompidou de París, explicó a Efe el presidente de la feria, Alejandro Zaia.

Los creadores representados en la muestra cubren el último medio siglo del arte hecho en Suramérica, desde piezas de los años 50 y 60 -"lo que llamamos lo moderno, en términos de arte latinoamericano", señaló Zaia-, hasta obras de jóvenes artistas emergentes.

"Hay también una fuerte representación de algo que hoy es muy buscado por los coleccionistas, el arte conceptual latinoamericano de los 70 y 80, que tiene un fuerte componente social y político", afirmó el presidente de la feria.

Los visitantes de Pinta encontrarán nuevas propuestas de arte contemporáneo, "para pequeños coleccionistas que están comenzando", en un abanico de precios que oscila entre los 5.000 y los 50.000 dólares, indicó Zaia, así como obras de artistas ya consagrados que pueden alcanzar varios cientos de miles de dólares.

Esta exhibición se inaugura pocos días después de que se celebrara en la sala Sotheby's de Nueva York una subasta de arte latinoamericano en la que la obra "Una familia", del colombiano Fernando Botero, alcanzó un precio de 1,39 millones de dólares.

El artista colombiano está representado en Pinta con dos retratos de mujer de la serie "Niñas del jardín", pintados a principios de los años 60, y la obra titulada "Hombre con la guitarra", de 1989.

También están presentes en Londres creadores como la brasileña Rivane Neuenschwander, con su instalación "Prosopopeia" (2010), el chileno Iván Navarro, que expone una batería con tambores luminosos -"Drums" (2009)-, y piezas del arte geométrico de la década de 1950 del argentino Eduardo Seron.

"El mercado latinoamericano permite descubrir arte emergente, fresco, a un precio asequible para comenzar a coleccionarlo. Aunque desde que empezamos Pinta, cada vez se nos hace más difícil a nosotros mismos comprarlo, porque se ha ido encareciendo, lo que supone un reconocimiento hacia nuestros artistas", apuntó a Efe Diego Costa, director de la feria.

Costa explicó que en los últimos años se está generalizando una "relectura" de arte de Latinoamérica producido entre los años 1960 y 1980.

"Todo ese arte existía, pero en su momento nadie le prestaba atención a nivel internacional, porque la presencia latinoamericana en ferias hace cuarenta años era nula. Ahora todo eso se está mirando de nuevo, e incluso hay obras que se están agotando", afirmó el director.

Zaia subrayó por su parte la presencia de doce galerías españolas en la edición de Pinta de este año en Londres, una señal, indicó, de que el arte de Suramérica "se ha instalado en el coleccionismo español".

El presidente del certamen indicó asimismo que Pinta no tiene la intención de competir con ferias ya establecidas en Europa como Arco, en Madrid, o la suiza Art Basel.

"No competimos ni nos enfrentamos a nadie, al contrario, nos complementamos. Pinta ayuda a muchos artistas latinoamericanos que no están en esas ferias a poner el pie en las grandes citas europeas", explicó Zaia.