El gobernador destituido de Illinois, Rod Blagojevich, finalizó sus testimonios en el nuevo juicio que se le sigue por cargos de corrupción, y dijo que nunca buscó vender o canjear el escaño que dejó vacante el actual presidente Barack Obama cuando ganó las elecciones.

Blagojevich concluyó sus testimonios el martes, después de siete días en el estrado. Dijo al jurado que nunca trató de extorsionar a ejecutivos para que contribuyeran a su campaña proselitista.

Insistió en que sus conversaciones grabadas mediante escuchas del FBI representaron una mera lluvia de ideas. Agregó que nunca se tomó en serio los planes mencionados en las grabaciones ni tomó decisiones para llevarlos a cabo.

Además, Blagojevich consideró que sus conversaciones fueron legales y parte de un discurso político común.

Al dejar el estrado, Blagojevich trató de darle la mano al fiscal principal que lo estuvo interrogando durante tres días, pero el representante del gobierno pareció desairarlo. El juez James Zagel dijo al jurado que no sacara conclusiones de ese hecho, diciendo que es parte del protocolo de los fiscales no interactuar de ninguna manera con los acusados una vez que están fuera del estrado.

Zagel señaló que espera que los miembros del jurado comiencen a deliberar el jueves. Agregó que la defensa planea llamar a dos testigos más el miércoles, cuando la fiscalía podría estar lista para dirigir sus argumentos de cierre. La defensa presentaría entonces los suyos.

Blagojevich trató de evitar responder en el interrogatorio, que en ocasiones se tornó agresivo. Tartamudeó, interrumpió su respuesta y comenzó nuevamente en diversas declaraciones. Sus respuestas a menudo se prolongaban y frecuentemente parecían contradictorias respecto a sus propias palabras capturadas en las grabaciones.

Visiblemente emocionado en ocasiones cuando hablaba sobre su familia y enojado cuando rechazaba los cargos, Blagojevich se esforzó por ganarse al jurado que pronto decidirá su destino. Si lo declara culpable incluso de pocos cargos, podría enfrentar una sentencia máxima de décadas en prisión.

Algunos observadores han dicho que Blagojevich se comportó bien en el estrado; otros señalaron que se contradijo con demasiada frecuencia y pareció mentir.