Los socialdemócratas de Portugal apenas tuvieron tiempo para saborear su retorno al poder el lunes, pues de inmediato se pusieron a buscar maneras de controlar la ruinosa carga de la deuda en medio de una economía en contracción.

El líder socialdemócrata Pedro Passos Coelho se anotó el domingo una contundente victoria en las urnas, luego que su partido de centro-derecha recibió el 39% de los votos, por encima del 28% que obtuvo el Partido Socialista, que ha gobernado durante los últimos seis años.

Passos Coelho asumirá como primer ministro a finales de este mes, mientras Portugal se encuentra en medio de una tormenta financiera.

Su nuevo gobierno heredará una tasa récord de desempleo, del 12,6%, y una estimada contracción económica de 4% en los próximos dos años.

También enfrenta una cuenta regresiva con una larga lista de dolorosas medidas de austeridad que deberán ser adoptadas con rapidez a cambio de un programa de rescate internacional acordado con el saliente gobierno socialista, de 78.000 millones de euros (114.000 millones de dólares).

Cualquier retraso o vacilación podría poner en peligro el acuerdo que salvó a Portugal de la quiebra, y complicar los esfuerzos europeos para tratar de contener los problemas del continente con sus deudas.

"Passos Coelho va a tener la luna de miel más breve en la historia", dijo el lunes el diario Jornal de Negocios en un comentario editorial.

El virtual próximo primer ministro portugués dijo que sostendría consultas con el conservador Partido Popular — que recibió el 12% de la votación — para la posible formación de un gobierno de coalición.

Tal acuerdo le aseguraría la mayoría absoluta en el parlamento, lo que es crucial para la aprobación de políticas de reducción de deuda y amplias reformas sociales y económicas.

Passos Coelho dijo que no busca ofrecer ilusiones.

"Por delante hay una gran cantidad de medidas difíciles", dijo el lunes en camino a una reunión de partido. "Los portugueses necesitarán mucha paciencia en los próximos años", agregó.