El deporte español permanece fiel a su idilio con París, la capital que sigue buscando ganadores celebérrimos para sus mejores campeonatos y que no para de toparse con españoles, como ocurrió con Rafael Nadal en otro domingo histórico de Roland Garros.

Nadal es, por el momento, el último de una larga lista de españoles que han despertado los carísimos elogios de los parisinos durante el último lustro. París no para de aplaudir a los españoles que, como Nadal, manejan una raqueta, conducen una bicicleta, golpean con un palo de golf, encestan, chutan un balón o pilotan motos y coches.

En tenis, que en Francia son palabras mayores, Nadal ha levantado desde 2005 -excepto en 2009- el trofeo de campeón en el mejor torneo sobre tierra del mundo.

París es, en otro sentido, tierra de promisión para el número uno mundial, aunque también lo fue para Óscar Pereiro en el Tour de 2006, Carlos Sastre (2008) o Alberto Contador (2007, 2009 y 2010).

El himno español, como en el caso de Nadal, suena ininterrumpidamente desde 2005 en otro lugar emblemático de la capital francesa como son los Campos Elíseos aunque, en la edición de 2009 del Tour, Contador tuviera que escuchar el himno danés por equívoco de la organización.

Pero ni siquiera por esas confusiones los deportistas españoles se bajan del escalón más elevado del podio, como ocurre con los pilotos que cada año visitan con sus motos el circuito de Le Mans, a 200 kilómetros al sur de París.

Este mismo año, el himno que más veces sonó en el circuito francés fue el español. Marc Márquez se impuso en Moto2, y en 125 coparon los primeros puestos y por este orden Maverick Viñales, Nicolás Terol y Efrén Vázquez.

Hace un año, Jorge Lorenzo (Moto GP) y Toni Elías (Moto2) ganaron sus respectivas carreras, mientras que en 125 la autoridad española fue nuevamente insultante con el triunfo de Pol Espargaró, escoltado por Nicolás Terol y Marc Márquez.

Lorenzo y Le Mans se abrazaron nuevamente en 2009, igual que Julián Simón en 125. Y así hasta 2007, con Álex Debón y Jorge Lorenzo como triunfadores de una categoría, la de 250cc., que cambiaría después tanto de denominación como de reglamento técnico.

También París observó sin objeciones el triunfo del golfista malagueño Miguel Ángel Jiménez en el último Abierto de Francia, al que acudirá este año como defensor del título.

París ganó a Madrid como candidatura para albergar la Ryder Cup de 2018, pero el catalán Pablo Larrazábal, por si acaso, ganó también este torneo en el año 2009 que, precisamente, se disputa en el mismo recorrido que reunirá a los equipos europeo y estadounidense dentro de siete años.

El baloncesto de clubes también celebró el éxito del FC Barcelona en la última 'Final a cuatro' disputada en París, en 2010. El Barcelona fulminó al Olimpiacos (86-68). Fue la segunda Euroliga de su historia conquistada en París.

La segunda Liga de Campeones de fútbol para el FC Barcelona también se escenificó, en este caso, en el 'Stade de France' parisino, en el año 2006. El Arsenal claudicó ante los goles de Samuel Eto'o y Juliano Beletti.

Como antídoto para compensar la eliminación de Rafa Nadal en el año 2009 para la final de Roland Garros, el piloto Marc Gené fue uno de los tres pilotos que compuso el equipo que ganó ese año las 24 horas de Le Mans.

De vuelta a 2011, el mediofondista Manuel Olmedo se colgó en París-Bercy la medalla de oro de los 1.500 metros en el Europeo en pista cubierta, mientras que Nuria Fernández y Ruth Beitia lograban la plata en 1.500 y altura, respectivamente.

A la París ya conquistada le sigue ahora y en el horizonte la posibilidad de más y más títulos. En menos de un mes comenzará una nueva edición del Tour. La organización ve sin acritud el concurso de Alberto Contador, el mejor ciclista del mundo que, probablemente, salga a defender su corona después de conquistar con autoridad el Giro de Italia.

También durante el verano se jugará el Abierto de Francia de golf a las afueras de la ciudad, y a finales de año Nadal probará fortuna en el Masters 1000 que cierra el ejercicio y que aún se le resiste, el que se juega en el París-Bercy. El himno español aún puede sonar y muy fuerte en la capital francesa.

Por Antonio Tomás