El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, propuso hoy dividir Jerusalén entre israelíes y palestinos y poner bajo control internacional los santuarios de la ciudad sagrada.

"Jerusalén occidental-israelí, Jerusalén oriental-palestino, y los lugares sagrados probablemente solo podrán estar bajo administración internacional", dijo el ministro en una entrevista difundida por la emisora Eco de Moscú.

Según el jefe de la diplomacia rusa, sin el reparto de Jerusalén será imposible resolver la cuestión de su estatus.

"Cuando alguien, sea Israel o Palestina, dice que Jerusalén será suyo, eso no funcionará jamás", recalcó, y solo será viable "el reflejo a nivel interestatal de la realidad ya existente a nivel confesional".

En opinión de Lavrov, la decisión del destino de la ciudad sagrada deberá ser "parte del arreglo general, cuando Palestina e Israel acuerden las fronteras y el obligatorio canje de territorios".

"Nadie espera que Israel destruya y retire los asentamientos grandes, pero los palestinos deberán recibir a cambio algo equiparable a lo que se quedará Israel", explicó.

En ese contexto, tampoco habrá una solución sobre Jerusalén "sin el reparto territorial y la solución del problema de refugiados", dijo.